Leandra habla del zaratán

La ascendencia Montemayor de Leandra  se remonta a la ascendencia de su madre, Felipa Martínez Montemayor, y por lo tanto a su abuelo materno S/N Montemayor, nacido en Jábaga en la provincia de Cuenca.

Los Montemayor son uno de los linajes que tiene dos ramas, una presente en Tetuán, donde figuran en la relación de familias de origen morisco expulsadas en 1609 y afincadas en la ciudad, donde ha permanecido el apellido hasta hace poco tiempo. Otra que permanece en España, detectada entre los listados de los moriscos que no fueron expulsados y permanecieron en Priego de Córdoba, exceptuados por razones de salud en 1610.

Ambas parecen tener un origen granadino, pues  algunos Montemayor aparecen en la relación de Desarmes del Albaicín en 1569, (Elvira y Hernando Montemayor). De manera que los Montemayor castellanos son descendientes  de los granadinos deportados a Castilla tras la Guerra de las Alpujarras en 1569.

Un tercer lugar de origen, en este caso no granadino, son los Montemayor de Arcos de Jalón.Maria de Montemayor vecina de esta villa, aparece procesada por la Inquisición en 1575 por amortajar a la morisca, y un Alonso de Montemayor, también de Arcos de Jalón, retorna a España y es reducido a la esclavitud en Mallorca en 1613, pues resultó apresado por actividades del corso.

Así aparecen Miguel, Jerónimo y Lorenzo Montemayor entre los moriscos granadinos deportados de Ciudad Real, de posición acomodada, otro Miguel de Montemayor también granadino vecino de La Poblachuela en Ciudad Real.

Entre los granadinos deportados a Salamanca, tenemos a Luis, Isabel y Sebastián Montemayor, vecinos de la ciudad.

Documentos de la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional

Documentos de la Sección de Inquisición del Archivo Histórico Nacional

Relación de granadinos en Salamanca donde aparecen los Montemayor.

Como hemos dicho anteriormente otros Montemayor granadinos,  fueron deportados a Priego de Córdoba, padre e hijo,  consiguiendo eludir la expulsión y permanecer en España, aparentemente por enfermedad.

logo

El contenido de la Pestaña 2.

No conocí a mi abuelo…solo conocí a mi abuela Ambrosia… mi abuelo murió muy joven…no se a que edad, no me acuerdo…murió de una cosa que llamaban zaragatán, que hoy llaman cáncer…. entonces era una zaragatán….. en la garganta, entonces todo el mundo lo llamaba así…los médicos también seguramente…al llamarlo ellos…lo llamarían los médicos…

La palabra árabe zaratán, que emplea leandra para referirse a la enfermedad de su abuelo, alude en la medicina medieval de origen árabe al cáncer de pecho en las mujeres o de gargantaLa pervivencia del término zaratán o como dice Leandra: “zaragatán”,  para referirse a un cáncer específico (el de garganta), está fuera de la lógica de la fosilización de vocablos populares que permanecen durante años en determinadas áreas o grupos sociales, una vez abandonados por la lengua culta.

Arabismos en el castellano de la medicina y farmacopea medievale

El diccionario de Covarrubias ni siquiera lo menciona como vocablo de uso médico. Aparentemente su empleo en la terminología médica se abandona relativamente pronto (1).

En el curso de la entrevista completa, la informante relata la profesión de su abuelo, reparador ambulante de tinajas, pucheros, piezas de metal y otros servicios muy necesarios en los pueblos y aldeas del mundo rural. Es decir la profesión del grupo de los “quinquis”. Su abuelo se desplazaba de pueblo en pueblo, de forma seminómada, pues tenía su residencia en Navalón, Cuenca, llevando sus herramientas  en un asno.

lañadores

Un lañador ejerce su oficio en plena calle reparando un barreño

También alude a que esa rama de la familia, conocida por el mote de “los Calotes”, no tenía un origen muy claro. En palabras de Leandra, de su abuelo se decía que venía ….” de Hungría o de por ahí..”

(1 ) Concepción Vázquez de Benito, pfra. de árabe de la Universidad de Salamanca, especialista en árabe científico medieval, nos llama la atención sobre el término español zaratán ‘cáncer de mama’, procedente de ár. saratān donde tiene el doble significado de ‘cangrejo’ y ‘tumor canceroso'; como vemos, el árabe reprodujo por calco del griego, como el latín, la metáfora del cangrejo. En la tradición de la medicina griega, decían los médicos árabes que este mal comienza con una tumoración del tamaño de un garbanzo y luego va aumentando con el paso de los días hasta que se hace más grande y adquiere una intensa dureza; tiene una raíz grande y redonda en el cuerpo.

Palabras clave: