AVISO IMPORTANTE

El próximo día 30 de Julio de 2022, “los moriscos.es” cerrará su ventana en la Red, tras diez años dedicada a la difusión de lo que sabemos hoy acerca de un grupo humano, protagonista de una fascinante a la par que terrible historia, gracias al trabajo de decenas de investigadores.

Un día de 1525, los antiguos mudéjares de la corona aragonesa se acostaron musulmanes y se levantaron forzadamente cristianos, lo que ya había ocurrido antes, en 1505, en los territorios de la Corona de Castilla. Concluía así un largo período de cerca de mil años de nuestra historia marcado por la adopción de la cultura y religión musulmana en gran parte del territorio peninsular. Fueron los moriscos españoles, ni plenamente musulmanes, ni desde luego devotos cristianos, víctimas del repliegue de una cultura milenaria y correosos guardianes de muchos de aquellos rasgos culturales que calaron en las poblaciones peninsulares incluso después de su expulsión.

Hemos intentado mostrar las prácticas comunes a las distintas comunidades moriscas diseminadas por la Geografía española y norteafricana y también las notables diferencias entre unas áreas regionales y otras, perceptibles en el grado de asimilación a la cultura dominante de las poblaciones cristianas.

Pero sobre todo concebimos originalmente el Portal como un alegato contra la desmemoria histórica de las poblaciones posteriores a la fecha de 1609, no solo en España y Portugal, sino también en Marruecos, Túnez o Argelia, sus países de exilio. Esta desmemoria se manifestó en lo vacíos de la historiografía oficial mediante el sencillo, pero eficaz sistema de escamotear varios siglos de historia eliminándolos de los registros históricos o tergiversando y minimizando su impronta cultural en los textos educativos, pero también, de manera más indirecta, empleando denominaciones genéricas como siempre que refieren a los grupos humanos marginados (los moriscos, los gitanos, los indios..) con el propósito de borrar la evidencia de que todos ellos eran gente viva, grupos familiares apegados a su tierra, artesanos unos, muchos campesinos, médicos o arrieros, pobres de solemnidad o prósperos comerciantes, tan arraigados a sus costumbres o a sus lugares de nacimiento como el que más.

Por ello, el eje de trabajo principal fue nombrar a las personas, creando una Base de Datos que ha llegado a los 128.000 individuos, una buena parte de los cuales cuentan con sus relaciones familiares y ciclo vital, que no solo las identifica sino que las sitúa en su contexto antropológico, en un tiempo y en un espacio.

En lo que se refiere a ese proceso de devolver a los miembros de los distintos grupos su humanidad (su identidad individual y de grupo) debo decir que no hemos tenido un resultado plenamente satisfactorio, pues 127.000 personas son apenas algo más de 1/3 de los que finalmente fueron exiliados de sus hogares. Ello ha sido así porque, si bien el trabajo que comenzó en 2001 ha sido muy productivo para una sola persona y también agotador, no hemos conseguido convencer, (salvo alguna muy honrosa excepción) a otros investigadores cualificados para que apoyaran esta tarea. Para alguno de ellos, incluso, este enfoque no es más un trabajo de genealogistas, en el sentido más peyorativo del término. Sea.

En segundo lugar nos planteamos que la difusión en las redes debería de ser un vehículo para dar a conocer esa parte de la historia a públicos más amplios que los estrictamente interesados por su dedicación académica o sus estudios universitarios. Porque básicamente el Portal ha sido un proyecto de difusión aunque la investigación nunca ha dejado de ocupar una buena parte del trabajo.

En este sentido los resultados del proceso han sido más gratificantes. Según la aplicación de Google (Analytics), que gestiona los datos del Portal, a fecha de 1 de Julio de 2022, desde 2012, se han contabilizado 53.000 visitantes al portal, procedentes de 166 países y de 2.964 ciudades de los cinco continentes. Se han leído 503.000 páginas y consumido 3.696 horas en las visitas.

Hemos atendido también, personalmente, numerosas consultas, bien de personas que desconocían estas páginas de la historia, bien de algunos investigadores de áreas tan alejadas como Canadá o Sudamérica.

Como quiera que sea, ha sido un proceso satisfactorio y agotador. Mi agradecimiento a quienes han seguido este trabajo, doblemente si ha servido para su propósito inicial y para cuya continuidad se necesitarían juventud, medios y más talento de los que disponemos.

Enrique Pérez Cañamares.

Valencia a 7 de Junio de 2022

 

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