Un vocablo del árabe fosilizado. Leandra habla del «Zaratán».

Figura 1: Fotograma de la entrevista a Leandra Pérez Martínez Montemayor
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El contenido de la Pestaña 2.
No conocí a mi abuelo (Andrés)…solo conocí a mi abuela Ambrosia (Montemayor) … mi abuelo murió muy joven…no se a qué edad, no me acuerdo…murió de una cosa que llamaban zaragatán, que hoy llaman cáncer…. entonces era una zaragatán….. en la garganta, entonces todo el mundo lo llamaba así…los médicos también seguramente…al llamarlo ellos…lo llamarían los médicos…

La palabra árabe zaratán, que emplea Leandra para referirse a la enfermedad de su abuelo, alude en la medicina medieval de origen árabe al cáncer de pecho en las mujeres o de garganta. La pervivencia del término zaratán o como dice Leandra: «zaragatán»,  para referirse a un cáncer específico (el de garganta), está fuera de la lógica de la fosilización de vocablos populares que permanecen durante años en determinadas áreas o grupos sociales, una vez abandonados por la lengua culta.

El diccionario de Covarrubias ni siquiera lo menciona como vocablo de uso médico. Aparentemente su empleo en la terminología médica se abandona relativamente pronto .

En el curso de la entrevista completa, la informante relata la profesión de su abuelo, reparador ambulante de tinajas, pucheros, piezas de metal y otros servicios muy necesarios en los pueblos y aldeas del mundo rural. Es decir la profesión del grupo de los «quinquis». Su abuelo se desplazaba de pueblo en pueblo, de forma itinerante pues tenía su residencia en Navalón, Cuenca, llevando sus herramientas  en un asno.

Figura 2: Un lañador ejerce su oficio en plena calle reparando unos pucheros y  barreños

También alude a que esa rama de la familia, conocida por el mote de «los Calotes», no tenía un origen muy claro. En palabras de Leandra, de su abuelo se decía que venía ….» de Hungría o de por ahí..» Concepción Vázquez de Benito, profesora de árabe de la Universidad de Salamanca, especialista en árabe científico medieval, nos llama la atención sobre el término español zaratán, ‘cáncer de mama’, procedente de ár. saratān donde tiene el doble significado de ‘cangrejo’ y ‘tumor canceroso’; como vemos, el árabe reprodujo por calco del griego, como el latín, la metáfora del cangrejo para referirse a la enfermedad. En la tradición de la medicina griega, decían los médicos árabes que este mal comienza con una tumoración del tamaño de un garbanzo y luego va aumentando con el paso de los días hasta que se hace más grande y adquiere una intensa dureza; tiene una raíz grande y redonda en el cuerpo.

La ascendencia Montemayor de Leandra  se remonta por vía de su madre, Felipa Martínez Montemayor, y por lo tanto a su abuelo materno S/N Montemayor, nacido en Jábaga en la provincia de Cuenca.

 

Figura 3: Iglesia de Villar del Saz de Navalón.

Pero ésta no es la única expresión de vocablos de origen en el hispanoárabe, también eran comunes en el núcleo familiar de Leandra:

Ababol: En la lengua común denominado la planta y flor de la Amapola. Del árabe hispánico hababawara compuesta de habb (Semilla) y el nombre latinopapaver (amapola).

Juma: Vocablo dialectal de Murcia y  Cuenca,  referido a la aglomeración de las agujas del pino

Los Montemayor son uno de los linajes que tiene dos ramas, una presente en Tetuán,(1) donde figuran en la relación de familias de origen morisco expulsadas en 1609 y afincadas en la ciudad, donde ha permanecido el apellido hasta hace poco tiempo. Otra, que permanece en España, detectada entre los listados de los moriscos que no fueron expulsados y permanecieron en Priego de Córdoba, exceptuados por razones de salud en 1610.

Ambas parecen tener un origen granadino, pues  algunos Montemayor aparecen en la relación de Desarmes del Albaicín en 1569, (Elvira y Hernando Montemayor). De manera que los Montemayor castellanos son descendientes  de los granadinos deportados a Castilla tras la Guerra de las Alpujarras en 1569.

Un tercer lugar de origen, en este caso no granadino, son los Montemayor de Arcos de Jalón . María de Montemayor vecina de esta villa, aparece procesada por la Inquisición en 1575 por amortajar a la morisca, y un Alonso de Montemayor, también de Arcos de Jalón, retorna a España y es reducido a la esclavitud en Mallorca en 1613, pues resultó apresado por actividades del corso.

Así aparecen Miguel, Jerónimo y Lorenzo Montemayor entre los moriscos granadinos deportados de Ciudad Real, de posición acomodada, otro Miguel de Montemayor también granadino vecino de La Poblachuela en Ciudad Real. En total dieciseis moriscos y moriscas de origen granadinos están avecindados en Ciudad Real entre 1578 y 1610.

Entre los granadinos deportados a Salamanca, tenemos a Luis, Isabel y Sebastián Montemayor, vecinos de la ciudad.

Como hemos dicho anteriormente otros Montemayor granadinos  fueron deportados a Priego de Córdoba, padre e hijo,  consiguiendo eludir la expulsión y permanecer en España, aparentemente por enfermedad.

 

NOTAS

(1) APELLIDOS MORISCOS TETUANÍES DE ORIGEN HISPANO

No todo el mundo sabe que el uso del apellido en Marruecos era privativo de las familias de “alcurnias” habitantes de las grandes ciudades, hasta que la llegada en masa a partir del siglo XVII de los moriscos andaluces, generalizó entre las familias de todas las capas sociales de las ciudades. En efecto, en las ciudades de origen andalusí, como Tetuán o Xauen, el uso del apellido por las familias moriscas incitó a otras familias que, procedentes de otras regiones venían también a establecerse en ellas, hubieron de adoptar un apellido. Salvo en raras excepciones, como Fez, Rabat o Salé, eran pocas las familias que tenían un apellido, hasta que el régimen del protectorado, con la imposición del estado civil, obligó al resto a tomar uno. Aún así, Tetuán continuó siendo la ciudad marroquí donde nunca hubo una familia que no tuviera apellido propio. La “Fundación Abdeljalak Torres”, encargó confeccionar un nomenclátor de apellidos de todas las familias que habían vivido en Tetuán desde la caída de Granada en 1.492, hasta mediados del siglo XX. El nomenclátor comprende un total de 1.480 apellidos; y las fuentes utilizadas han sido las siguientes: a) Un manuscrito tetuaní de autor anónimo que comprende 895 apellidos tetuaníes, entre ellos 304 de origen hispano. No tiene título ni fecha. b) Manuscrito del alfaquí Sidi Ahmed al-Rahuní, compuesto en 1.925 con anotaciones hasta 1.946. Contiene 961 apellidos, de ellos 285 de origen hispano. c) Otro manuscrito del mismo autor, sin título ni fecha, que comprende 1.310 apellidos. De ellos 328 de origen hispano. d) Manuscrito de Guillermo Rittwagen, sin titulo ni fecha. Comprende 430 apellidos, de ellos 61 de origen hispano. e) Estudio hecho por la Delegación de Asuntos Indígenas dependiente de la Alta Comisaría de España en Marruecos en Tetuán del año 1.940, y que lleva por título “apellidos tetuaníes”, comprendiendo 1.247 apellidos, de ellos 244 son de origen hispano. f) Una lista de apellidos tetuaníes publicada por el alfaquí Sidi Muhammad Daud en su libro: “Tarij Tetuan” ( Historia de Tetuán) que comprende 1.236 apellidos, sin especificar los de origen hispano. g) Nomenclátor del Prf. Abdelwahhab Ibn Mansur (Rabat 1.972) que comprende 1.236 apellidos marroquíes, entre ellos 1.050 tetuaníes.

Molín, Molina, Montalvo,  Montemayor, Montero……..

 

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