Agustín Vineyma, morisco de los que permanecieron en Tortosa tras la expulsión, beato, sacristán y limosnero

Del artículo de Manuel Lomas Cortés : «La permanencia morisca en la Ribera Baja del Ebro tras la expulsión de 1610». Estudio  realizado en el marco del proyecto «Cambios y resistencias sociales en los territorios hispánicos del Mediterráneo occidental en la Edad Moderna» (HAR2011-27898-C02-01) del Ministerio de Economía y Competitividad de España.

«Agustín Vineyma, tornero, sacristán de la cofradía de Santa Ana y mayordomo, consejero y mayoral de la de Santiago años atrás, frecuentaba tanto la Iglesia de ese nombre-se encargaba allí de las limosnas- como la Iglesia Mayor de Tortosa. Amigo de la casa del licenciado Jaume Jordá, caballero de la ciudad, se decía que por piedad cristiana había hablado a las tropas de moriscos aragoneses camino de los Alfaques para que se embarcaran en paz -aunque otro testimonio negaba tal extremo-. Asistía y cumplía sin duda con todas las celebraciones religiosas, comía tocino y bebía vino, lo mismo que otros de los Vineyma.

 

 Figura 1.-Centro de Interpretación de la Semana Santa de Tortosa. Antigua casa de los moriscos Boteller.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Hemos localizado el testamento de Isabel Vineyma, dictado ante el notario Pedro Puigvert, en 1614. Isabel, es la hija de Agustín Vineyma y de Violante y viuda ya de Miguel Pino. De su testamento, cuya fórmula es similar a las de todos los dictados en esa época, destacaremos que deja como albaceas a  dos de su hijos  Guillem y Francesc, -tiene otros dos varones mas, Luis y Miguel- los cuales han eludido también la expulsión de 1610 junto con Violante Vineyma, hermana de éstos y esposa a su vez de Monserrat Curto, tornero.

Deja dicho Isabel, que su cuerpo sea enterrado en el vaso de la Iglesia de San Jaime, donde ya reposa su marido Miguel.  Tiene mandado, que en lo relativo a su entierro, se le de la extremaunción, le sea administrada por el Cura y cuatro capellanes y le sean dichas diez misas en los altares que sus albaceas dispongan, mas otras dos Misas en el altar de Nuestra señora del Rosser del Monasterio de San Francisco y otras dos Misas en el altar privilegiado de las ánimas de la Seu de Tortosa. Además de todo ello, provee que por las animas suya y la de su marido, se funde un aniversario perpetuo en la Iglesia de San Jaume, por la cantidad de 6 Libras, moneda barcelonesa.

A su hija Violante, esposa de Monserrat Curto, le deja por herencia y legítima cinco sueldos,en «los cuales y en los que ya le doné en tiempos de su colocación-matrimonio-la hace como herencia mía particular».

A su hijo Francesc Pino le deja todos los muebles que se encuentran su casa, aunque la mayor parte ya eran suyos. De todos los demás bienes deja herederos a partes iguales a Guillem, LLuis, Miguel y Francesc Pino Vineyma, sus hijos. Último testamento, a 20/11/1614. Firman: Los moriscos Luis March y Joan Princep junto al escribano cristiano viejo Miguel Angel Granell.

Los testimonios de los testigos que hablan de la piedad cristiana de Agustin Vineyma, así como el testamento de su hija Isabel, evidencian que la religiosidad de la familia era notoria. La misma actitud se detecta en otros  linajes que fueron excluidos de la expulsión, como los Curto, emparentados como hemos visto por vía del matrimonio de Monserrat Curto con la nieta de Agustin,Violante Vineyma. Nos encontramos ante una claro caso de hiperreligiosidad, como estrategia de integración en el círculo de los cristianos viejos de Tortosa.

La frenética actividad religiosa de los Vineyma y los Curto entre otros, no es la única estrategia de integración de este grupo de moriscos. Se combina con el abandono del barrio morisco y la residencia en los barrios cristianos, con la lucha por pertenecer a Cofradías, gobierno  de la ciudad o  a las milicias (1) tanto como mediante la práctica de los matrimonios mixtos con notoriamente por cristiano viejas. Se reclama ante testigos creándose la pública fama de comer tocino y beber vino, como prueba irrefutable de su integración y abandono de toda mácula islámica. No son raros los casos de moriscos del Baix Ebre, especialmente en los pueblos tenidos por mas asimilados e incluidos en la primera categoría de las que establece el Arzobispo Manrique cuyos hijos y nietos son sacerdotes, clérigos o monjas.

Del grado de su integración, da cuenta el hecho de que los Curto, uno de los antiguos linajes mudéjares y moriscos tuvieran encomendados  uno de los 15 tramos de la muralla, defendidos por otras tantas compañías de la milicia capitaneadas por los citados moriscos. Los Curto fueron excluidos de la expulsión de 1610/1614 y el linaje permanece hasta nuestros día en el área de Tortosa. Ochenta y tres individuos de los comprendidos en nuestra base de datos llevan el apellido entre los siglos XV a XIX.

Respecto a los Sebil, son  un antiguo linaje de cristianos viejos de la baja nobleza, Joan Montserrat Sebil de Canysar es señor de Paüls, y está casado con Isabel Ana Curto Burges. Ana lleva dos de los apellidos moriscos de la localidad de Tortosa, mientras que su esposo Joan Monstserrat también desciende cuenta con un Canysar en su árbol genealógico, otro apellido morisco del Baix Ebre. Bajo la forma Cañisar, se registran 8 individuos en nuestra Base de Datos y otros dos bajo la forma catalana Canysar. Estos Cañisar son incluidos por el Obispo de Tortosa, Pedro Manrique, en la lista de los que se han casado con cristianas viejas con vistas a que pudieran eludir la expulsión.

 


Figura 2.- Primera página del testamento de Isabel Vineyma, hija de Agustín. Dictado en 1614 en Tortosa.

 

TRANSCRIPCIÓN

 

«Jueves a 20 del mes de Noviembre del año 1614.»

«En el nombre de Nuestro Señor Dios Jesucristo y de la Santísima Virgen María, madre suya abogada de toda la cristiandad ,como no haya cosa mas cierta que la muerte ni mas incierta la hora de aquella, es de toda persona prudente que…(ha de morir) y es de razón se plantee pensar en los hechos y negocios venideros y sobre aquellos ordenar diligentemente y señaladamente en disponer de los bienes que nuestro señor Dios en la presente vida ha sido servido encomendarle, por tanto la gracia del Espíritu Santo gentilmente invocado yo, Isabel Vineyma, viuda de Miguel Pino, torner, hija de Agustin Vineyma, torner y de Violant su mujer  de la presente ciudad de Tortosa estando por la Gracia de Nuestro Señor Dios Jesucristo, sana de cuerpo y de pensamiento, plena de memoria y palabra clara y manifiesta que la Divina Magestad se ha servido dotar, revocando, casando y anulando todos cualquiera testamentos, codicilios y otros cualquiera…….»

 

 

Figura 3.- Castillo de Tortosa

 

NOTAS

(1) La organización de la defensa de la ciudad en el siglo XVI estaba basada en los trastes. Este término se emplea en los documentos para referirse a los diferentes tramos de muralla, quince en total, en que se dividía el perímetro amurallado que protegía la ciudad. El mismo nombre recibían cada uno de los grupos de hombres o milicianos a quien correspondía la defensa de los paños de muralla. Los diferentes estamentos que conformaban la totalidad de la población -nobles, ciudadanos honrados y menestrales- participaban en diferente medida en la defensa de la ciudad. Los principales linajes, entre los que figuraban los más ilustres apellidos -Curto, Torrelles, Carrizal de Sebil, Jordán, Sebil, Botellero, Soldevila y Despuig, entre otros- capitaneaban y tenían a sus órdenes los menestrales y parroquianos pertenecientes a las diferentes cofradías de la ciudad, que conformaban el grueso de las milicias.

En «Festa del renaixement de Tortosa.L’esplendor d’una ciutat al segle XVI»

 

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