Relajados en persona por la dicha seta de Mahoma
« Angela Hernandez, alias Isabel Ximenez, la Hardona morisca natural de Ferreyras en la Alpuxarra de Granada vecina de Córdoba no supo su edad parecio por el aspeto de edad de mas de setenta años fue presa por testificacion del dicho Pero Gomez y despues le sobrevinieron otros siete testigos moriscos presos la testificaron de lo mismo y algunos de ellos de que era maestra y dogmatista de la Seta de Mahoma y su casa era como mezquita y que avisaba a los demas cuando era el ayuno del Ramadan y las pascuas de moros Ella en todo el discurso de su causa estuvo negativa votose en conformidad que en auto publico fuese relaxada a la justicia y brazo seglar con confiscacion de bienes en forma y se le diese tormento y venciole y despues le sobrevinieron otros cuatro testigos que le testificaron de las mismas cosas y aviendosele dado en publicacion persevero en su negativa bote que se executase lo botado y ordenado por Vuestra Señoria.

Figura 1: Folio del proceso del Tribunal del Santo Oficio del distrito de Córdoba a Ángela Hernández, la Hardona.
COMENTARIO DEL AUTOR
Cuando en 1590 se celebra el auto de Fe en el que resulta condenada a relajación en persona (1) la morisca granadina Ángela Hernández, la anciana de «más de setenta años«, según estiman los oficiales de la Inquisición, han transcurrido ya en torno a 20 años desde los días aciagos en los que los moriscos naturales de las Alpujarras de Granada fueron deportados a otras territorios del Reino de Castilla, en este caso a Córdoba.
El destierro de los granadinos supuso una catástrofe que afectó a decenas de miles de familias, muchas de las cuales no solo perdieron sus haciendas, casas y medios de vida, sino también la posibilidad de vivir en comunida, es decir la posibilidad de organizar su actividad vital en un entorno social reconocible y previsible. En este sentido los desterrados a Córdoba no fueron en principio los peor parados. Estaban en peor tesitura los miles de familias con ancianos, mujeres y niños que tras duras marchas fueron finalmente repartidos en pequeños grupos aislados en pueblos de Castilla y León o Castilla La Mancha. Aquellos que recalaron en determinadas ciudades y pueblos de Andalucía aun podían identificar en sus nuevas residencias, urbanismos, campos y gentes reconocibles y precisamente en Córdoba las huellas del pasado islámico todavía estaban muy vivas. (2).

Imagen 1.- Vista de Ferreira, en la Alpujarra
Para los habitantes de Las Alpujarras, esta recomposición de la vida familiar y comunal pasaba por el mantenimiento y la revitalización de sus vínculos religiosos y culturales rotos por el exilio. Si en algún lugar la conversión forzada al cristianismo en 1505 tuvo un impacto débil en la vida de los moriscos fue en estos pueblos de la sierra granadina. La necesidad de reafirmar esas identidades de grupo llevó a que las comunidades, que se iban formando en los destinos del exilio, crearan sus propios dirigentes religiosos, los cuales solían ser a la vez lideres comunitarios. No es de extrañar que el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba se lanzara a buscar estos nuevos «alfaquíes» irregulares y los reprimiera con la mayor dureza.
Angela ( o Isabel), es ya una anciana que supera los setenta años, lo que la convierte en una persona muy longeva para la época. A diferencia de moriscos de otras regiones y pueblos de España que ejercen su misma función (3) su papel de dirigente religiosa creo que se debe no tanto a que sea una persona leída y con gran conocimiento de la doctrina, sino una «guardiana de la memoria», que hablaría, suponemos, perfectamente el árabe andalusí, conocería las oraciones y rituales del «guadoc», las fechas de las fiestas y la dinámica de los acontecimientos, (bautizos, bodas, divorcios ), de una vida acorde con el Islam. No solo eso, sino que prestaba su casa como un oratorio para dirigir las oraciones clandestinas y los ritos del ciclo vital de sus convecinos.
Según el proceso, el Tribunal parece trabajar con los procesados durante el mismo juicio con el objetivo de acumular cargos contra la anciana, con cuya desaparición consideran los inquisidores que se rompe el núcleo islamista. Incluso cuando Ángela supera el tormento sin confesar, los inquisidores no dudan en aportar cuatro nuevos testigos que acumulan los cargos y anulan la victoria de la mujer y permiten su relajación al brazo secular.
La crueldad del Tribunal con la anciana no es gratuita, muestra la convicción de la Iglesia y la Monarquía de que el colectivo morisco es una buena víctima propiciatoria para otros conflictos sociales y políticos del Estado (4), amen de que una vez creado el Santo Tribunal como una enorme aparato policial/judicial se cumple el dicho : » A un hombre con un martillo todo le parece un clavo». Y el martillo inquisitorial siguió en uso hasta bien avanzado el siglo XIX, cuando hacía mas de doscientos años que se había producido la expulsión general de los moriscos.
(1) El reo relapso, era el sentenciado a muerte. Se le relajaba ( entregaba) al brazo de la justicia secular a fin de que no fuese la Iglesia la que se manchara las manos de sangre de los ejecutados. Una ficción que por otra parte no impedía las sesiones de tormento que recibieron cientos de reos a lo largo de la existencia del Tribunal. La forma mas habitual de la ejecución de los relajados era la muerte en la hoguera. En ocasiones, si el Tribunal no podía echar mano a los reos o estos habían muerto cuando se pronunciaba la condena, se exhumaban sus hueso y se quemaban en la hoguera, o bien si tampoco se daba con el cadáver se hacían muñecos de trapo que simbolizaban al reo y se quemaban en su lugar (quemar en estatua).
(2) El historiador de origen argelino al Maqqari escribió a inicios del siglo XVII una gran obra (ocho libros) en la que contaba la historia de al Andalus. En ella decía que durante el gobierno de abd al Rahman I (segunda mitad del siglo VIII) hubo en Córdoba 490 mezquitas, mientras que durante el del califa al Hakam II (segunda mitad del X) la ciudad llegó a contar con 3877.
(Blog cultural Artencórdoba).