Las visitas de la Inquisición de Toledo. Una estrategia sistemática de organización de la represión antimorisca.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

 

La Inquisición  no fue una institución privativa de la Iglesia española. Hubo una Inquisición romana bastante anterior ( Papal y vaticana) e inquisiciones en otros países del continente europeo, como hubo también  inquisiciones Católicas e inquisiciones protestantes. Sin embargo, las características que adoptó el Tribunal del Santo Oficio en la España católica y, mas tarde en las colonias de ultramar, son excepcionales y probablemente únicas.

Lo que se inició  en 1478 con la Bula del Papa Sixto IV en Castilla,  para replicarse posteriormente en la corona de Aragón, había tenido ya precedentes en  las solicitudes para la creación de un Tribunal de la fe, que años antes habían elevado al Papado los reyes  Juan II de Aragón   (1451) y Enrique IV de Castilla (1462). Ambos monarcas  solicitaron del Vaticano las bulas para crear el Tribunal contra las herejías que corrompían  la Fe católica  al tiempo que habría de  actuar contra la quinta columna que suponían a su juicio los conversos. Estas Bulas no surtieron efectos prácticos por lo que habrá que esperar a las reclamaciones de Fernando de Aragón , el Católico, e Isabel de Castilla, La Católica, y la resolución favorable del Papado en 1478 promulgando la bula de creación del Santo Tribunal.

Para entender la funcionalidad con la que diseñó la Monarquía la organización y despliegue del Santo Oficio, hay que referirse a la batalla librada por la dinastía de los Trastamara en la persona de Fernando el Católico contra el Papa Sixto IV, y en la que fue el Vaticano quien resultó plenamente derrotado. La Monarquía obtuvo así unas reivindicaciones   que delimitarían  en adelante los perfiles de la acción inquisitorial  como  sus nuevas y relevantes funciones en la construcción del nuevo estado.

Fernando de Aragón impuso al Papado las siguientes condiciones : Que frente al criterio del  papa,  el proceso inquisitorial contra los herejes y pecadores   fuera secreto, que además  fueran los monarcas quienes nombraran  o depusieran a los Inquisidores , y que fuera la incautación y confiscación  de bienes de los sentenciados uno de los medios de financiación de las actividades del tribunal.

Muchos estudiosos de este período histórico aseguran que el procedimiento jurídico que aplicaba la inquisición era similar y paralelo a los procedimientos de la justicia ordinaria que se aplicaba no sólo en los territorios de la monarquía española, sino en otros estados de Europa. Sin embargo, en el caso de los procesos inquisitoriales el procedimiento estaba viciado desde el comienzo, puesto que era el propio tribunal el encargado de descubrir, calificar, probar y sentenciar los delitos del reo. Al fin y al cabo,se trataba de la paradoja de un  aparato de Justicia que gozaba de la prerrogativa de dictar la Ley sobre la marcha, pues era el propio Tribunal determinaba entre la farragosa doctrina de la Iglesia, qué podía, o no, considerarse herejía y pecado y por lo tanto delito.

La Inquisición española nacida en 1478 no distinguió nunca entre el pecado y el delito, todo pecado contra la fe católica era, o podía ser a criterio del Tribunal,  un delito y muchos de estos delitos, si no todos ellos, podían calificarse de pecados capitales contra la doctrina de la Iglesia. De manera que la Monarquía se encontró con un instrumento multiuso para la consolidación y expansión de su poder, tan útil en la represión de la disidencia política como en el proyecto de unificación  de los varios reinos que conformaban la Monarquía  y liquidando  su diversidad cultural. Colateralmente se obtuvo el sometimiento de las poblaciones de las colonias y la docilidad de los súbditos de la Corona en el sostenimiento  del costo de las guerras de expansión dinástica, en nombre de la religión y con el apoyo de la Iglesia.

Pero no hay que olvidarse de los beneficios que, a la par, obtenía la Iglesia de este nuevo instrumento político-religioso recién creado. La Monarquía se beneficiaba con el control último del poder otorgado a la Iglesia mediante el Tribunal de la  Inquisición y la Iglesia a su vez se beneficiaba de su servicio a la Corona incrementando su poder político y económico sobre la sociedad española.

La clave del éxito de este artilugio jurídico-policial fue su capacidad de penetrar en los mas recónditos rincones de la geografía y de las poblaciones de la Península y las colonias. La extensión de sus tentáculos fue absoluta, pues allí donde había una parroquia, un convento, un beato o una funcionario real, había un confidente, un informador, o un testigo. Su propia estructura de familiares, oficiales e inquisidores le permitió canalizar hacia los Tribunales  cientos y miles de informaciones que iban desde el conflicto mas  trivial producto de fricciones en las  tradiciones familiares o de grupo, lo mismo en un pequeño lugarejo de Castilla, como en conflictos mayores y los complots de altos personajes de la nobleza y de la Corte.

Las características principales del procedimiento de actuación y la organización del Tribunal, se ven reflejadas en esta visita del Tribunal de Toledo de Mayo de 1595, a diversas localidades  del Arzobispado.

La primera a tener en cuenta es  que, en la figura del Juez,  se concentraron las funciones del policía que investigaba, de oficio o por delación, los hechos. El juez que buscaba y acumulaba pruebas contra el reo era además el calificador de  la gravedad e imputación de las delaciones . Ese mismo juez es el que había de juzgar mas tarde lo que él mismo había indagado , investigado e imputado.

En segundo lugar,  una vez concluida  la fase de indagación y acumulación de pruebas y testigos, aparece la figura del  promotor fiscal y del defensor , que exponen sus conclusiones al mismo juez que ya reunió las pruebas e imputó al reo, con la agravante de que la fiscalía y la defensa están bajo la autoridad religiosa del propio Juez que preside el Tribunal, y en último extremo de la Suprema.

Toda esta primera fase de instrucción debía llevarse a cabo  en el mas absoluto secreto, hasta el punto de que los reos podían pasar semanas, meses  e incluso años , en las cárceles secretas, sin saber de qué delito se les acusaba, ni qué pruebas se acumulaban en su contra, pagando, para mas inri de sus bolsillos, los costos de su cautiverio.

Finalmente se establecía la posibilidad de la tortura ( tormento en los documentos inquisitoriales), puesto que la prueba principal de la culpabilidad del acusado en la jurisprudencia inquisitorial era la confesión de sus pecados/delitos. Como quiera que los acusados no solían ser muy proclives a la autoinculpación se establecía la posibilidad de dar tormento en tres ocasiones sucesivas si el reo vencía las dos primeras sin confesar.

Como vemos por lo anterior, la base de todo el complejo aparato inquisitorial, residía en la fase informativa. Periódicamente, el Inquisidor en compañía de algunos oficiales y familiares del Santo Oficio, batía una o varias poblaciones donde ya habían obtenido, de sus agentes o de delatores voluntarios, una primera batería de testificaciones de distinto tipo y gravedad. En esa fase se cribaban las informaciones y se procedía a abrir proceso (calificar el tipo de pecado/delito) o sobreseer las diversas causas.

Veamos y comentemos una de esas actuaciones de un Tribunal como el de Toledo, famoso por su poder, influencia y organización, que sembró después de 1492 el terror entre los moriscos, judeoconversos y como poco, el miedo de la población en general, que hizo pasar por el tribunal una amalgama de devotos, indiferentes, heterodoxos, neopaganos y  cristianos , si bien nos ceñiremos en los comentarios al grupo de los moriscos.

 

INQUISICION,2104,Exp.09

Figura 1: Folio de la visita del Santo Oficio de 1595, con el Inquisidor Mexía de Lasarte, a diversas localidades de Toledo.

 

TRANSCRIPCIÓN

Relación de la visita que hizo el Doctor Mexía de Lasarte, Inquisidor de Toledo el año de mil quinientos y noventa y cinco años, en los Arziprestazgos de Zorita, Mondéjar. Almoguera, Brihuega e Hita con la encomienda de Don Hernando.

Salió a visitar el dicho Inquisidor primero dia del mes de Mayo del dicho año, llevó consigo por secretario a Blas Muñoz de Velasco, notario y alguazil de Pedro de Barrientos, familiar de este Santo Oficio y las personas que fueron testificadas van en el cuerpo del cuaderno y va «Vota· como se manda por la carta acordada y lo que se votó en el tribunal en cada negocio de ellos va en el margen. Domingo de la Trinidad, primero de Junio del dicho año publicó el edicto de la fe en la villa de Pastrana y fueron testificados los siguientes: Luis Manrrique, morisco, fue testificado por dos testigos, marido y mujer, que aconsejándole  que se casara porque estaba viudo que mejor era estar casado que amancebado, dijo el dicho que no era pecado, que el que no tenía, que buscase. Vínose él después a denunciarse y con lo diferentemente de los testigos fue votado que se llame.

(Votos: Que se llame)

COMENTARIO DEL AUTOR:

En la cuestión del matrimonio, uno de los sacramentos que más afectaban a la vida cotidiana de los grupos familiares y las comunidades locales, se daban cita dos de las batallas ideológicas que tradicionalmente había librado la Iglesia Católica contra el Islam. La primera y ya antigua de estas batallas contra mudéjares y moriscos era  la bigamia o poligamia  y se libraba ya por estas fechas muy residualmente, puesto que hasta en la parroquia mas recóndita, resultaba muy visible cualquier quebrantamiento de la norma matrimonial de la Iglesia.

La segunda cuestión aludía a las relaciones fuera del matrimonio, mas tolerables a los ojos de la Iglesia, pues las visitas esporádicas a las mancebías o los amancebamientos mas duraderos, aun entrando en la categoría del pecado, no tenían los agravantes de ser una práctica exclusiva de los seguidores de «la secta de Mahoma»,   sino que su ejercicio era compartido por los propios cristianos viejos, sin distinción de rango social o jerarquía religiosa

Aún así, siempre estaban situaciones como las descritas en el caso de Luis Manrique, viudo, que podía permitirse demorar o eludir  nuevas nupcias y sustituir el Sacramento Matrimonial por relaciones culturalmente mas afines. Probablemente el morisco no debió de entrar en la disputa de si la coyunda, que defendía como alternativa al matrimonio, era o no pecado, pues al afirmar con testigos que no constituía pecado estaba negando la doctrina de la Iglesia al respecto, lo que era una invitación al Inquisidor  para dar un paso hacia el procesamiento.

Como sentencia irónicamente el morisco,  » El que no tenga, que busque «. Lo que en definitiva, irónicamente hablando, era  lo que hacía también el Inquisidor.

 

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Jaime Zegrí, morisco, fue testificado por un testigo clérigo de que reprehendiéndole porque los moriscos no iban a Misa, dijo el dicho Jaime Zegrí que la ley de Dios no obliga a ir a Misa y que diciéndole el testigo  que a los cristianos sí obliga y a que guarden lo que prometan en el bautismo, el reo calló. Examinose un conteste y dijo no acordársele.

( Se votó que se sobresea y se reconozcan los papeles del secreto para ver si hay otra cosa contra él ).

Este Jaime Zegrí aparece nuevamente en otra denuncia de ésta misma visita. «dice de sí mismo que pidiéndole otro una mula prestada dijo que se la daría, mas que la tratase bien, que era como una Reina y que la podían adorar como una imagen y que lo dijo por loar a su mula encareciéndola. Y examinado el testigo, dijo lo mismo.»

(Se votó que se califique)

 

Figura 2.- Actual palacio de Bibataubin, construido sobre el antiguo palacio/castillo de Bibataubin de Granada, donde se asentaron  los Zegríes

 

COMENTARIO DEL AUTOR

El apellido Zegrí del morisco denunciado, merece que nos paremos un instante para situar la actitud del Tribunal y los inquisidores frente a determinados linajes. La chanza de Luis sobre la valía de su mula y el símil con la Monarquía y las Imágenes (religiosas), era muy peligrosa. De hecho la primera denuncia acerca del rechazo del Reo ante la obligación de asistir a la Misa, es sobreseída por el tribunal, a pesar de ser grave, dado que  trata de un pecado  de fragante mahometismo como es la aversión morisca a la misa. Sin embargo, una chanza, un juego de palabras sobre la mula,  la Reina y las imágenes religiosas, es tomada como un hecho grave, que merecerá la calificación y más que probable apertura del proceso por el inquisidor.

Seguramente el apellido Zegrí (1)  y sus méritos en la Guerra de las Alpujarras bajo las órdenes de Juan de Austria, eran bien conocido por el inquisidor Mexía de Lasarte, lo que no fue obstáculo para que hubiera que recordarle, por las malas,  las líneas rojas de la doctrina.

 

Rodrigo de Requique, morisco, que fue testificado por un testigo hombre que queriéndole pesar un almotacén  un poco de carne en una balanza del peso a donde había pesado el tocino, dijo que no le pesase la carne en aquella balanza porque no la llevaría y así se la pesó en la dicha balanza, y mudó aquella a las pesas y que cree el testigo que lo dijo por haberse pesado en aquella balanza el tocino.

(Se votó que se examinen los contestes)

COMENTARIO DEL AUTOR

El consumo o rechazo del tocino se convirtió para la Inquisición y para  los propios moriscos en la prueba del algodón de cristianismo. Prueba de herejía en el caso de los primeros y de  fidelidad al Islam para los segundos .Mientras que en  la doctrina cristiana no existe mandato alguno sobre como podría ayudar en la salvación de las almas la ingesta de derivados del cerdo, en el caso de los moriscos, la prohibición expresa de consumir cualquier parte del cerdo es taxativa en los textos coránicos donde se califica como un animal inmundo:

«Sepan que  les ha prohibido  solamente la carne del animal muerto
por causa natural, la sangre, la carne de cerdo y la del animal que haya sido
sacrificado invocando un nombre distinto al de Dios». (Corán 2:17

Pero además de estas controversias religiosas,  se trataba y se trata de una cuestión cultural, que tiene que ver con lo que una comunidad produce, por qué razones lo produce y  cómo lo consume. Nada en  el Islam de los moriscos prohibía el consumo en general de las grasas animales ( cabra, cordero o vaca) que de hecho se consumen normalmente entre los musulmanes, pero las grasas empleadas en la cocina por los moriscos  eran  básicamente los aceites vegetales (Oliva). De manera que el consumo de aceite de oliva por los moriscos se convirtió en otra línea de sospecha de herejía, y por tanto de denuncia, de quienes cocinaban con él.

 

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Gabriel de Santa Cruz, cristiano nuevo, dijo de sí mismo que estando echando piedra en una ermita con unos peones forasteros cristianos viejos, unos decían que eran mala gente los moriscos y otros decían que eran buena gente, si no dudaran que María fue siempre Virgen antes del parto, en el parto y después del parto y el dicho Gabriel de Santa Cruz dijo »  No es posible…..que lo dudase nadie» y que él cree firmemente y lo confiesa que fue Virgen y lo vino así a manifestar al Santo Oficio. Nombró un testigo que no se pudo examina , fuera de los peones forasteros.

(Se votó: Que se hagan diligencias en saber de dónde son los testigos (los peones) y los examinen).

COMENTARIO DEL AUTOR

Hay que resaltar que en, este caso, el informante o delator que testifica es el propio acusado, lo que indica que era grande el miedo que infundía el tribunal a la población en general y a los moriscos en particular. Abundan los casos de autodelación, sobe todo en estas fases iniciales de las actuaciones inquisitoriales. Gabriel, como otros autoinculpados quizás pensó que la mejor forma de quitar hierro a una interpretación herética de lo que había dicho era que se conocieron los hechos por sus propias palabras y su propia presencia y no por testigos previamente mal dispuestos u ofendidos en su fe cristiana por lo dicho por el morisco.

En las mas que curiosas discusiones teológicas de los mozos picapedreros, se muestra la eficacia acción de la propaganda religiosa cotidiana, pues choca en los citados mozos que sepan la diferencia entre el Islam y el catolicismo en el asunto de la Virginidad de María. esa diferencia no es si la madre de Jesús (Isa) es Virgen antes de y en el alumbramiento, cosa que los moriscos y el Islam ortodoxo reconocen como doctrina coránica propia, sino que  niegan  la virginidad perpetua de la Virgen María que se reconoce en el Concilio de Constantinopla (553 d.c.), se reafirma en el de Letrán (649 d.C.) por el Papa Martín y es ya dogma común en Trento (1545-1563).

¡He ahí, que los ángeles dijeron:”¡Oh María! En verdad, Dios te anuncia la buena nueva, mediante una palabra procedente de Él, [de un hijo] que será conocido como el Ungido Jesús, hijo de María; de gran eminencia en este mundo y en la Otra Vida, y [será] de los allegados a Dios. Y hablará a la gente desde la cuna y de adulto, y será de los allegados a Dios. Y hablará a la gente desde la cuna y de adulto, y será de los justos.”  Dijo: “¡Oh Sustentador mío! ¿Cómo podré tener un hijo, si ningún hombre me ha tocado?. Respondió [el ángel]: “Así ha de ser: Dios crea lo que Él quiere:34 cuando dispone un asunto, le dice tan sólo: “Sé” –y es. [Noble Corán 3:45-47]

 

El caso es que los moriscos, muchas veces ignorantes de la propia ortodoxia coránica, y llevados por la virulencia de estos enfrentamientos, se colocaban en la tesitura de negar radicalmente la virginidad de María antes, durante y después del parto, lo que les situaba  en posiciones aun mas expuestas a castigo que la doctrina reconocida en las normativas ortodoxas musulmanas ante el Santo Oficio.

Gabriel no puede evitar en el calor de la discusión soltar un «No es posible», referido a la virginidad  de María. Consciente de lo que puede ocurrir si algunos de los testigos de su exabrupto «hereje», se apresura a trasladar, él mismo, su testimonio ante el Tribunal, buscando la manera de modificar radicalmente el sentido de su expresión…..»No es posible…..que alguien lo dude».

El tribunal ha olido la herejía y detectado  la sorna en el  juego de palabras, por lo que ordena buscar a los picapedreros para que testifiquen el verdadero sentido y la literalidad de la frase con la que se manifestó el morisco.

 

María de la Peña, morisca, mujer de Juan González Herrador vecino de Hita, fue testificada por un testigo de que yéndole a pedir una olla prestada  una hija de la dicha María de la Peña, dijo que qué habían de echar en ella y la hija respondió que una liebre y carnero y tocino para unos huéspedes y la testigo respondió : «Poca mella hará tu madre en la olla» y dijo la hija que habían apartado la pierna de la liebre y un poco de carnero y que su padre le había de echar a su madre en el plato y que porque su padre le echo tocino en la olla un día había reñido la dicha María de la Peña y vació la olla y se meó en ella y porque otro día halló tocino en la olla de casa la vació en la calle.

(Se votó: Sobresease por ahora)

 

Figura 5: Plaza del Arcipreste de Hita, Guadalajara, judería y morería de la villa.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Valga lo dicho sobre el consumo de tocino en el caso anteriormente comentado de Rodrigo Requique. Sin embargo,en este caso vale la pena comentar la actitud de la vecina a la que pide la olla la hija de María de la Peña. Se detecta que la vecina conoce perfectamente la fobias religiosas de la morisca, pero no parece que en principio le crearan especial rechazo, limitándose a un comentario jocoso y zumbón sobre que  si la olla de carnero y liebre iba a llevar además tocino….poca mella (poco consumo) iba a hacer la vecina de  ella.  Pero la hija amplió la información y entró en relatos que abundaban  en la radicalidad del odio de la morisca hacia el tocino  lo que posiblemente asustara a la testigo vecina, la cual acabó convenciéndose de la conveniencia de  denunciar lo visto y oído ante los inquisidores por temor a que estos acabaran enterándose de que estaba en conocimiento de las costumbres alimenticias de la morisca y callaba,.Y no sólo eso,sino que había prestado su olla para tan dudosas prácticas.

El rechazo a comer  tocino no era una fobia de carácter religioso/ideológico, mejor dicho no solo era eso, también con el paso del tiempo  en muchos moriscos  ese rechazo estaba profundamente somatizado.Hubo casos en los que consumiendo el tocino sin querer o por broma o malquerencia de vecinos y compañeros de trabajo, el infeliz que los tomaba vomitaba la comida como si estuviera en las ansias de la muerte, lo que dicho sea de paso también podía llevarlo ante los inquisidores.

Marvin Harris, en su estudio «Vacas, cerdos y brujas» acerca de los usos alimenticios de distintos pueblos, la sacralización o demonización del contacto y consumo de l cerdo, avanza una explicación de las razones que llevaron a los pueblos de Oriente Medio a incorporar a su identidad religiosa el tabú del cerdo.

Estas razones para musulmanes y judíos, tenían originalmente  que ver con los mecanismos de adaptación eficaz de pueblos pastores  nómadas ( mas tarde también agricultores), al clima y ecosistemas  áridos del Creciente Fértil. «Dentro de la pauta global de este complejo mixto de agricultura y pastoreo la prohibición divina de la carne de cerdo, constituyo una estrategia ecológica acertada» . 

La estrategia de origen no es preciso que se explique como el resultado de una decisión meditada sino como el fruto de un proceso de ensayo y error a lo largo de muchos años que llevo a los pastores/agricultores a descartar el cerdo e introducir la cría de cabras y ovejas en su economía y en su cocina. De ser costumbre el rechazo al cerdo pasó a constituirse en  tabú y de ahí a las normas que rigieron en adelante la relaciones sociales y a convertirse en religión y cultura.

La península ibérica era según las crónicas medievales un bosque continuo, mediterráneo y quizás un punto mas frío de lo que ha venido siendo en los siglos XIX, XX y XXI, ningún criterio de eficacia ganadera o agrícola se oponía a que la carne de cerdo fuera de uso común en las mesas medievales, todo lo contrario, de manera que el choque cultural entre musulmanes y cristianos viejos sobre el consumo de cerdo fue más  económico que se fue transformando en religioso y cultural.

 

Un morisco, vecino de Guadalajara, que declara el testigo aunque no le nombre, fue testificado que yendo el testigo y otro a ayudarle a bien morir estando malo de la enfermedad de que murió y diciéndole ambos palabras cristianas y que dijese: «Jesús» y tomase una cuenta bendita, nunca quiso. Antes decía: » Ya, Ya» y ansí se volvía a la pared y se murió, sin decir «Jesús».

COMENTARIO DEL AUTOR

El momento de la muerte era un hito especialmente vigilado por la Iglesia. Era el momento en que  los sacerdotes podían arrebatar un alma a la herejía o viceversa en las que se podía condenar eternamente quien no recibiera los sacramentos de confesión y extremaunción. Son numerosos los procesos inquisitoriales en los que se procesa y condena a las mujeres que hacían la función de llevar a cabo los ritos habituales entre los moriscos a la hora de la muerte.La familia se ocupaba de evitar llamar a confesar a los párrocos, como se muestra en muchos casos arguyendo una repentino fallecimiento, un accidente, que impidieron llamar al cura en los momentos finales. Después, las comadres que hacían esta función en la comunidad morisca, procedían a lavar al fallecido, mudarle de ropa y envolverlo en una mortaja limpia. Después, alguien de la familia o un hombre de prestigio de la comunidad morisca, recitaba la » shahada»  y el fallecido era llevado a su tumba. Durante mucho tiempo existieron los cementerios donde, desde siglos, había sido enterrados los mudéjares conforme al ritual islámico,  aunque después de los bautismos forzados de 1505 y 1525 comenzó una pelea  prolongada de los moriscos con los párrocos locales y la Inquisición, esforzándose aquellos por mantener los rituales islámicos de la defunción y el enterramiento.

En muchos cementerios de moriscos, la mayoría forzados cristianos, todavía se observa que los cadáveres siguen enterrados en tierra virgen con su cabeza orientada a la «Quibla», pese a haber sido inhumados con el ritual cristiano. Esa misma pugna la llevan todos los días los párrocos, según se detecta en los registros  de las defunciones de los libros parroquiales a fin de conseguir que se enterraran en la tierra sagrada de los cementerios nuevos cristianos o en las criptas de las Iglesias.

Lo que nos cuentan aquí los testigos del fallecimiento del morisco de Guadalajara, es una historia de esa pugna, en la que los actores no son el párroco y el enfermo, sino el enfermo y dos beatos que se han impuesto salvar al fallecido de las garras del infierno .Destaca pues, que en ocasiones, no había peor enemigo para un morisco que muchos que estaban pared con pared, puerta con puerta de sus casas, prestos a la delación y las murmuraciones.

 

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La mujer de Becerro, morisco, vecino de Pastrana y dos hijas suyas fueron testificadas por dos testigos que trabajaban las fiestas, y nunca van a Misa, sino por fuerza, y por los mismos testigos fueron testificados Sebastián de Sabas y Alonso de Mora, moriscos alpargateros, que trabajaban las fiestas.

Figura 6: Barrio del Albaicín de Pastrana, residencia de los mas del mil moriscos que vinieron a Guadalajara a desarrollar la industria sedera.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

El llamado Albaicín de Pastrana, debió su nombre y creación a la presencia de los mas de mil moriscos granadinos (unos 1.400 según algunos autores) que lo fueron a crear y poblar por iniciativa de Ruy Gómez de Silva el príncipe de origen portugués , después de 1570. Eran los mejores  trabajadores de la seda, especialistas en su producción, hilado, tintado y tejido. Estos trabajadores y su laboriosidad que hizo grande al reino Nazarí de Granada, propiciaron un fuerte impulso y riqueza en Pastrana.

Gran parte de los tapices de seda que pueden verse en los museos españoles o en Europa proceden de las manos de tintoreros, comerciantes y de aquellas hilanderas y tejedoras.

Poco debieron de importar a los regidores de Pastrana  que durante los domingos y fiestas se oyera el tableteo de los telares o el batido de los tintes. Era un incremento de la producción y por ende de la cantidad de ducados que iban a caer en sus bolsillos . Sin embargo la llegada de los granadinos no dejó de representar pronto una fuentes de conflictos, «la llegada masiva de una comunidad morisca  iba a constituir en poco tiempo cerca de un tercio de la población, siendo un grupo no sólo marginado y hostigado por la población, sino, en muchos casos, rico y que contó con la protección ducal.»  (Bastos Mateus S. y Terraza Lozano, A. : «Si hay moreras, hay cristianos nuevos: Los duques de Pastrana y la industria de la seda en la formación de un espacio de conflicto». (Pastrana c.1569-c. 1609)», en (Historia y genealogía nº 5).

Estas denuncias por no ir a Misa  provenían probablemente de párrocos y vecinos celosos de la prosperidad y relativa libertad de los moriscos en su barrio y no solían incitar al principio al Santo Oficio a enfrentarse con personajes nobiliarios como los Évoli.

 

Mexía, morisco de Almonacid de Çorita y su mujer, fueron testificados por testigos que habiéndoles ido a ver una hija suya que se llama María Mexía, que servía en Madrid y pidiéndoles una arquilla que le tenían guardada y no se la quisieron dar, dijo a voces en la calle la dicha María Mexía: » No me hagáis hablar, que os haré quemar» y preguntándole uno de los testigos que por qué había dicho aquello, dijo que porque estaban en su Ley de Mahoma.

 

Figura 7: Calle de Almonacid de Zorita

 

COMENTARIO DEL AUTOR

La amenaza de delación de una hija contra sus padres no es un caso muy común pero tampoco resulta excepcional en la historia de las campañas indagatorias del Santo Oficio y los subsiguientes  los procesos inquisitoriales. Recordamos aquí varios casos en que una esposa, integrada ya en círculos de vecinas cristiano viejas,  denunciase al marido porque éste le recriminaba haber abandonado al Islam. La fe secreta o la clandestinidad con que se llevaban a cabo rituales como el Ramadán o el guadoc, llevó a que los moriscos adoptaran normas de protección frente a párrocos o delatores. Por esa razón se procuraba no permitir a los niños participar ni observar  las prácticas islámicas de los adultos, hasta que tuvieran la edad suficiente para no revelar esos secretos familiares de manera inconsciente,

En el caso de la familia Mexía, probablemente la hija díscola está sirviendo en Madrid en casa de alguna cristiana vieja que la educa en la doctrina cristiana. La separación a edades tempranas respecto del grupo y la familia, para irse a servir a Madrid generó sin duda un caldo de cultivo adecuado para renegar de sus creencias y perder poco a poco los lazos de identidad y pertenencia.La arquilla que reclama bien podía tratarse de la que guardaba hasta no hace mucho la tradición del ajuar que iban formando poco a poco las hijas solteras de familias poco pudientes. Su reclamación podría  implicar  para la joven María dar por rota la relación filial y salirse de la posibilidad de matrimoniar en el círculo de paisanos y parientes de sus padres. La ira del momento podría haber quedado en una disputa familiar, si una testigo no hubiera asistido al rifirrafe callejero y puesto en los oídos del Tribunal las amenazas de la moza.

 

La hija de Rehoy, morisca, fue testificada por un testigo que riñendo con una criada suya y diciendo la criada que no faltaría Dios que la valiese, dijo la Rea, » No hay Dios «. Estaban a solas y no hay conteste.

No es muy común la negación de Dios entre los moriscos. Para la sociedad de ese momento, la cuestión religiosa era un aspecto fundamental en la vida cotidiana, puesto que los actos de la vida cotidiana afectaban a la salvación de las almas y la aspiración a otra vida mas confortable que la que tenía la mayoría de la población de la época.. La inexistencia de Dios, (ya fuera el Dios cristiano o el Dios de los musulmanes o el de los judíos, era poco concebible. Otra cosa es que la presión de la cuestión religiosa provocara estallidos de rebeldía en individuos de cualquiera de aquellos grupos religiosos.

Recordamos a un morisco granadino, desterrado en Castilla procesado por el Santo Oficio y acusado de negar la existencia de Dios además de  trabajar en Domingo . Interrogado por las razones de tan grave falta,  responde que » me huelgo tanto cuando estoy en mi huerto que no me acuerdo de que hay Dios». Realmente, en éste y otros casos, los Reos no reniegan doctrinalmente de la existencia de Dios, pero frecuentemente estallan en exabruptos y blasfemias como consecuencia de conflictos cotidianos o presiones poco soportables de los párrocos.

 

Lorenzo Hernández, sastre morisco, vecino de Pastrana fue testificado por un testigo de que viendo leer al testigo en un libro de Fray Luis de Granada, le dijo que si supiera leer que le trajera un libro y preguntándole que libro era dijo que de Mahoma y el testigo le dijo que no quería cosas malas en su casa y que ansí mismo el dicho Lorenzo Hernández preguntó a la que leía en el libro: «Señora, la Virgen, ¿Por donde Parió? ¿Parió por la boca o por donde?, y que el testigo, airándose contra él, le dijo «Nuestra Señora parió Virgen, en el parto, después del parto y antes del parto» y el otro morisco, habiéndolo oído se fue sin decir nada.

COMENTARIO DEL AUTOR

Peligrosos eran todos los moriscos a los ojos de los cristianos viejos, frailes y alguaciles, pero seguramente ninguno generaba mas inquietud que aquellos que sabían leer y escribir y mostraban unos conocimientos mayores que muchos de sus paisanos fueran éstos moriscos o cristianos viejos, pero ciertamente Lorenzo Hernández rizó el rizo de la provocación cuando, después de pedirle al testigo que lo delató un libro que tratase sobre Mahoma, no tuvo mejor idea de interpelar a la lectora de Fray luis de Granada sobre la virginidad de la madre de Jesucristo.

Ya hemos hablado antes de la confusión doctrinal que tenían mucho moriscos sobre la cuestión de la Virginidad de María. Lorenzo Hernández, mas que iniciar un debate sobre el asunto, pareció querer terminarlo, si atendemos a la manera en que planteó su pregunta a la cristiana que leía. Pero lo que ignoraba Lorenzo, es que dudar de la Virginidad de la Virgen durante el parto, no era nada ortodoxo conforme a la doctrina musulmana y los textos coránicos. Como tampoco la procacidad de la pregunta era conforme al respeto con que se trata en el Islam la figura de la Madre del Profeta Isa, pues,  para los moriscos si Isa no era hijo de Dios sino uno de sus profetas, Maria no podía ser la madre de Dios, si bien por la gracia de Dios le fue otorgada la virginidad antes y durante el parto, pero no perpetuamente.

 

Miguel de Ulea, morisco de Valderacete, fue testificado por un testigo que no quiso comer en una olla porque tenía tocino y que sacaron un poco de carne de la olla y la asó en un palo y que pidiéndole una mesa de prestado para matar un puerco no la quiso dar diciendo que se ensuciaría y diciéndole su propia mujer que con lavarla se limpiaría, respondió que todavía quedaría rastro.

 

Figura 8: Calles de Valderacete

COMENTARIO DEL AUTOR

El caso de Miguel de Ulea  ( aparentemente de familia originaria del Valle de Ricote en Murcia), es el mismo de tantos moriscos que renegaban del cerdo y su tocino como del diablo. Rechazo tan radical que no permite el disimulo como en otras cuestiones , como la asistencia a Misa,  los ayunos o la práctica del Guadoc, y que le llevó a apartar la carne de la olla y comerla fuera de ella sin contaminarse del tocino.

El rechazo al cerdo llega a dificultar las relaciones de buena vecindad, tan habituales en pueblos y lugarejos. Pedir a los vecinos un útil del campo, una silla, o una mesa para comidas  extraordinarias, no era infrecuente y las reglas de vecindad aconsejaban siempre acceder a estas peticiones. Pero matar un cerdo en la mesa de un morisco de firmes convicciones era excesivo. Así lo manifestó Miguel negándose en redondo y eso a pesar de un curioso incidente: la mujer de Miguel es  consciente que él de las ventajas de mantener el sistema de favores mutuos y que unas buenas relaciones hacían menos peligrosa la cercanía doméstica de los cristiaos viejos.

La mediación de la esposa de Miguel no tiene éxito. Ni con la intercesión de su esposa se baja del burro nuestro Miguel. No entrara el tocino en su cuerpo ni por el olor residual del uso de su mesa en la matanza del cerdo.

 

El bachiller Corpa, clérigo de Valderacete, fue testificado por el mismo testigo que es biznieto de un reconciliado y que muchos vieron traer a su bisabuelo en sambenito.

COMENTARIO DEL AUTOR

El delator de Miguel de Ulea es un hombre atareado. No sabemos si el clérigo  Corpa es un descendiente de judeoconversos o moriscos, ya que la relación de las visitas es bastante escueta.Tampoco en este punto es importante, pues en ambos casos es factible que el denunciado sea descendiente de reconciliados y por lo tanto haber cometido una grave infracción, ya que las leyes eclesiásticas impedían acceder a cargos públicos o eclesiásticos en caso de reconciliados o relajados por el Santo Oficio.

La población de Al-Andalus,  se había ido islamizando progresivamente, hasta que a partir del siglo X ya podía considerarse globalmente islamizada, excepción hecha de los grupos minoritarios de mozárabes cristianos que se mantenían residualmente en las principales ciudades.

La divulgación de la idea de que esos 4/5 millones de hispanomusulmanes eran africanos y se habrían ido marchando al exilio hasta ser sustituidos por otros tantos nuevos habitantes cristianos de «origen visigodo» es absurda ( entre otras cosas no había tanto visigodo ni multiplicándolos por 40), pero con serlo, ha sido machaconamente repetida en nuestras aulas y fuera de ellas hasta dejar la percepción  aun mas absurda de que, efectivamente, todos tenemos una ascendencia iberoromana (sobre todo romana) y celta/germánica.(sobre todo germánica). Resultan un poco ridículos los estudios  de distribución y origen de las poblaciones mediterráneas y españolas basadas en los trabajos de estudio del ADN de una muestra de individuos. Ni de lejos la mayoría de los hispanoromanos eran romanos de origen, ni tampoco los pueblos germánicos (godos, visigodos, suevos, vándalos, alanos,). Se ha estimado que el grupo principal de los visigodos que se instaló en la Península ibérica nunca excedió la horquilla de los 70 a 100.000, contando niños y ancianos ( entre el 1 y 2 % de la población),  con cifras muy inferiores para los otros grupos. Tampoco los fenicio/cartagineses, pese a su implantación colonial y militar en el tercio Sureste peninsular y en Baleares, fueron una presencia demográfica fuerte, quizás tuvo un peso demográfico mayor lo fue en las islas que en la Península. El substrato ibérico prerromano era común al actual Magreb, y por cierto los iberos norteafricanos fueron paganos ante que cristianos y cristianos antes que musulmanes.

Esas idas y venidas religiosas y culturales se llevan a cabo con una mezcla de poblaciones y culturas, que NUNCA se detiene.

De ahí que si se hubiera podido indagar en una base de datos de registros civiles o parroquiales de los» cristianos viejos» en la España del siglo XVI, XVII y XVIII yendo hacia los siglos  XIV y XV, no pocos de los nobles, inquisidores, frailes, soldados,  campesinos o  pescadores tendrían como pariente un reconciliado,o un relajado o un remero de galeras, con parientes modernos en Granada, Sevilla, Murcia, Villanueva de los Infantes o Pastrana. Afortunadamente para muchos, si bien los linajes nobles tenían mas o menos claras sus líneas de sucesión y recalco el más o menos ,los archivos no llegaban tan lejos en el caso de los comunes mortales.

 

Brianda, morisca y viuda vecina de Almonacid de Zorita, fue testificada por un testigo que yendo su madre de dicho testigo a pedir a la dicha Brianda alguna ropa y aderezos para colgar la capilla de Santa Ana que había la fiesta por su devoción, la dicha Brianda respondió en algarabía, que » Para Santa Ana daría su culo», lo cual no entendió  la madre del testigo sino que una nuera de la dicha Brianda, que era amiga de la testiga, se lo dijo delante de otras personas.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Brianda debería ser de las deportadas desde Granada a Castilla. La delata, claro, su uso del hispanoárabe y su escasa devoción por Santa Ana , la fiesta de Santa Ana y la ropa de la  capilla de Santa Ana. Ya fue bastante  arriesgado para su seguridad que respondiera en algarabía, probablemente escudándose en la suposición correcta de que ninguna de las cristiana viejas que la oía  era capaz de entenderla. Los moriscos después de la prágmatica incendiaria de Felipe II, ya tenían encima la prohibición de hablar, escribir o guardar escritos en algarabía.

Pero está claro que Brianda se anima, o es que estaba hasta el gorro de la vecina, que tiene pinta de ser beata. Debió considerar una provocación que fueran a pedirle precisamente a ella ropa y aderezos para la capilla, con lo que le debió salir toda la presión contenida en la frase de marras, en la  que remitía a su baja espalda la donación que le pedían para la Santa.

Lo que no calculó Brianda es que su nuera, morisca también, sí entendía y hablaba en algarabía, y que por su edad tenía ya amigas entre las vecinas cristianas. Y entre chanzas y risas debió traducir la ocurrencia de su suegra. Y mandarla de cabeza a las garras del santo oficio (A lo mejor no fue su traducción tan inocente)

 

Un morisquillo que llaman D?, que es de hasta 6 o 7 años, fue testificado por una testigo y citado en tres contestes que en víspera de Pascua del Espíritu Santo, salió corriendo a la calle con un hueso de carne guisado con especias y el testigo delante de los contestes llegó y se lo quitó y le dio un bofetón y le dijo «Quién diablos le había dado la carne» y el muchacho respondió que la açora se la había dado que quiere decir la recién casada.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

No todas las delaciones que llevaban a los moriscos ante el Santo Tribunal, se obtenían por deslices imprudentes de los Reos, o provocaciones astutas de los delatores. Conocemos unos cuantos casos en los que  las delaciones se obtenían por la fuerza bruta de personas vulnerables, ancianos, niños o enfermos. Este es el caso del morisquillo que nos ocupa , un nene de 6 o 7 años que sale de una boda morisca zampándose tan contento  un trozo de carne con especias  que le ha tocado en gracia. La testigo, que vaya usted a saber los agravios que mantenía con los novios, los padres de los novios o simplemente con el hecho de que estuvieran de fiesta y comiendo carne, le propina un bofetón a la criatura e investiga por su cuenta quien estaba implicado en el asunto de la carne. De momento la recién casada puede ser llevada ante el tribunal, junto con el nene que será un muy buen testigo ante el tribunal por aquello de los bofetones.

 

Herrera, morisco, vecino de Pastrana fue testificado por un testigo y citado contestes que un día de Vigilia llevó al campo carne para merendar y diciéndole que como llevaba carne siendo Vigilia, dijo que no lo sabía y que le había sobrado del día de antes.

De  todas las persecuciones, vigilancias e intromisiones arbitrarias en la vida de los moriscos que ejercían cotidianamente  las autoridades seglares y religiosas, es de imaginar que una de la mas penosas de soportar era verse obligados a  estar alerta sobre lo que se decía o manifestaba con el gesto incluso en las ocasiones de convivencia y expansión  con los compañeros de trabajo y vecinos. En este caso, el morisco Herrera, trabajando en el campo se juntó a merendar con otros trabajadores, que observaron cómo abría el hato de la pitanza y se manifestaba la prueba del delito, una comida con carne, en Vigilia.

Es mas que probable que el reo dijera la verdad y no tuviera la menor idea de si coincidía que le había sobrado carne de la olla del día anterior con una de las Vigilias marcadas por el Santoral de la Iglesia.

 

Unos moriscos que vivían en casa de Joan Delgado, familiar del Santo Oficio en Pastrana fueron testificadas que la Vigilia de María de Agosto, entró en su casa un alguacil y un regidor de los moriscos, cristiano viejo y sacó una olla y una cazuela con menudo de carnero y una cabeza y sobre esto hubo pleito en el Consejo Real y la Cancillería.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Dentro de las normas de control de los moriscos que hicieron públicos numerosos Obispados de Castilla y Aragón, estaba la de que los moriscos deberían tener abierta siempre las puertas de sus casas, aunque fuera de noche, para que pudiera entrar en ellas la autoridad civil o eclesiástica y comprobar que no se llevaban a cabo» ceremonias de moros». Esa barbaridad se repetía en cada campaña de evangelización impulsada por la Monarquía o los Virreyes y Obispos, aunque ni siquiera tenía apariencia de legalidad,  en la Castilla o Aragón de los siglo XVI y XVII, pero se llevó a cabo en numerosas ocasiones, por lo que sorprende que unos moriscos vivieran en casa nada menos que de un familiar del Santo Oficio,(3) que para ellos debería haber sido algo así si  las gallinas alquilaran para vivir  la guarida del zorro, pero con el zorro dentro.

No hay que devanarse los sesos para saber quien reclamó la presencia intempestiva del alguacil, que suponemos era el eclesiástico  junto con  el regidor de los moriscos, que era una cristiano viejo. Lo cierto es que parece que fueron a tiro hecho, es decir a buscar la evidencia de que los inquilinos del familiar del Santo Oficio comían carnero, (menudillos y una cabeza), en la Vigilia de la Virgen María.

El testigo da muestras ante el Inquisidor de saber el procedimiento, pues no le basta la testificación sino que  cita un antecedente similar tratado en el Consejo Real y la Cancillería.

 

Luis Sánchez, morisco que vino de Pastrana fue testificado por un testigo y dado por otro conteste que traía leña en Domingo o fiesta de guardar i diciéndole que «por qué traía leña en fiesta», dijo que porque no se la hurtasen y que porque mañana no podría ir a por ella.

(Se votó:L Que se sobresea)

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Si se hubiera procedido por la autoridad inquisitorial contra todo aquel que hubiera llevado a cabo alguna actividad, laboral o doméstica, en Domingo o fiesta de guardar, con seguridad una gran mayoría de la población hubiese abarrotado las cárceles secretas del Santo Oficio. Llevar leña en Domingo, regar la huerta familiar en días de verano,reparar herramientas, herrar una bestia de carga, y otras decenas de labores cotidianas que no podrían posponerse, debía ser común a moriscos y cristianos viejos, solo que en el caso de los primeros podía ser un pecado/delito y en el caso de los cristianos viejos objeto de una reconvención del párroco o el alguacil.

 

 

Hernando de Luna morisco vecino de Pastrana fue testificado por un testigo y nombró a otros dos contestes, que el día de la Santa Cruz de Mayo queriendo echar un poco de trigo en la tolva de un molino para que se moliese, el mozo del molino que era cristiano viejo, dijo que no lo echase porque era tarde y se quería ir a misa, el dicho Hernando de Luna morisco, le dijo que tiempo había para ir a Misa que aún  era de mañana y diciendo el mozo que no se quería quedar sin misa por moler su trigo, el morisco dijo: «Cuerpo de tal con vuestra misa y con vuestra calabaza»

(Se voto: que se califique)

 

COMENTARIO DEL AUTOR

El caso de Hernando de Luna, con seguridad morisco granadino de los trasladados a la industria de la seda de Pastrana, es demostrativo del escaso interés de los moriscos por asistir a  Misa. Lo  normal es que en los pueblos de Castilla y Aragón los moriscos estuvieran controlados por los párrocos en su asistencia a Misa y otras prescripciones católicas. El control de la asistencia llegó al extremo de que el cura pasara lista a los feligreses moriscos y el alguacil eclesiástico multara a los ausentes cada vez que faltara o dejara de llevar a sus hijos a las clases de doctrina de la parroquia.

En este caso no se produce el rechazo a asistir de Hernando de Luna, sino su actitud reacia a admitir que el mozo del molino pudiera negarse a servir en su negocio de molienda  al morisco, alegando su deseo de asistir a la Misa y aduciendo que el mozo no  debía de poner la Misa delante de su obligación de satisface al cliente.

Para rematar su posible delito. Jura con un » ¡¡ Voto a tal ¡¡», que es traducible por un » ¡¡ Voto a Cristo¡¡»  con Vuestra misa y vuestra calabaza, es decir » Vuestra Misa y vuestra cabezonería». Se votó a calificación, es decir a determinar la clase de Pecado/delito que implicaba el tratamiento al mozo beato y el juramento , en apariencia, blasfemo. Mal asunto para Hernando de Luna y mal síntoma de como estaba la cosa en Pastrana para los moriscos.

 

Francisco López de Cogolludo, natural y vecino de Tendilla, dijo de sí mismo  que siendo nieto de un hombre que fue reconciliado, cuyo nombre no sabe y aunque fue preguntado dice no saberlo y queriendo este ser nombrado en Tendilla por Regidor, lo acepto y lo sirve.

(Se votó: Que se reconozcan los registros para ver si fue reconciliado)

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Nuevamente volvemos a la aparición en las ramas de los árboles genealógicos de los cristianos viejos de algún hereje que ya había pasado años antes por la trituradora inquisitorial, reconciliado tras un proceso con la Santa Madre Iglesia. El denunciado Francisco López, el nieto del morisco, aspira a ser nombrado regidor de Tendilla su ciudad natal y de residencia, pero se lo impide la fe religiosa de su abuelo.

Es sabido que para el mundo cristiano viejo y sus autoridades religiosas y seglares, la herejía demostrada por las sentencias de reconciliación o relajación, del Tribunal del Santo Oficio impedía el ejercicio de cargos públicos o religiosos,  de manera que los pretendientes a dichos cargos estaban obligados a declarar la inexistencia de esa mancha en la genealogía de sus antepasados. Tal parece  que la herejía tenía la curiosa peculiaridad de transmitirse genéticamente, la sangre impura del pecador morisco determinaba el futuro de su descendencia. Naturalmente hecha la ley hecha la trampa, y para numerosos nobles moriscos, que colaboraron con la Monarquía abiertamente y se convirtieron a la fe cristiana conservando rango social y riqueza,esa mancha genética podía lavarse sin consecuencias para su descendencia.

De todas formas, por si daban con una mancha demasiado ostentosa, el tribunal votó que se buscase en los registros y se viera el motivo de la sentencia del abuelo de Francisco, seguramente para determinar qué cantidad de herejía llevaba en la sangre el nieto aspirante a regidor.

 

Figura 9 : Calle Porticada de Tendilla

La Zarca, morisca, vecina de Pastrana, fue testificada por un testigo y dado otro conteste de que viviendo en la casa del testigo la dicha Zarca, le dijo que no trajese tocino a casa porque la olla a donde se le echaba hedía como perros y no teniendo tocino olía muy bien y el testigo dijo que había de comprar un puerco y matarle en casa y ella le dijo que si tal hacía se iría de casa o se echaría por una ventana.

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Ya hemos comentado mas arriba la virulencia con la que se manifestaban los moriscos en relación al tocino. Aquí, cuando la morisca Zarca (2) habla del «hedor a perro» del tocino, une dos animales impuros ambos poco proclives a ser admitidos en los hogares musulmanes: el perro y el puerco.Y no tiene reparo en manifestarlo ante el dueño cristiano de la casa donde vive. Con la misma virulencia que se pronuncia la morisca lo hace el cristiano bajo la amenaza de llevar a cabo una matanza del cerdo en su misma casa. La morisca sube la apuesta y avisa que  se marcharía de la casa si tal hiciera , o se suicidaría, «echándose por la ventana».

Resultado: el casero de la morisca echa un  órdago y testifica ante el Santo Oficio, llevando a la mujer al borde del procesamiento. El enconamiento no era menor, pues si la morisca cumplía sus amenazas se quedaría sin casa y el delator, si cumplía las suyas se quedaría sin huésped, como ocurrió finalmente.

 

Miguel García, morisco y vecino de Pastrana fue testificado por dos mujeres que habían oído decir a otra mujer que estaba con él que la quería tanto y la hacía tanta merced que la descubría su secreto, hasta las herejías. O que, herejías que había hecho, las descubría, mas que no mandase Dios que ella o que por ella padeciese el dicho Miguel García y que ella lo callaría.

(Se votó: que se le pregunte dar el conteste y se le pregunte que herejías ha hecho el reo).

 

COMENTARIO DEL AUTOR

La materia para las delaciones ante el Santo Oficio era infinita, como se ve en este caso de Miguel García. En el clima de enfrentamiento de  Pastrana, los mas fútiles indicios de herejía son considerados como posible materia de procesamiento. Dos mujeres hablan con una tercera de sus amoríos con el morisco. La tercera mujer cuenta a las otras que su enamorado no tiene secretos para ella y llevaría su enamoramiento hasta el punto de poner en peligro su propia libertad o su vida, haciéndola partícipe de sus mas íntimos secretos, entre ellos las herejías que ha cometido y que podrían, como está a punto de  ocurrir, llevarlo ante la Inquisición.

En otras circunstancias no pasaría de ser mas que un chisme entre vecinas, probablemente celosas de aquello de lo que presumía la tercera mujer, pero en el ambiente creado por las visitas inquisitoriales el chisme es materia de un delito que como mínimo lleva aparejado  la incautación de bienes, la reconciliación o la cárcel, incluso  con mala suerte o por la posible aparición de nuevos testigos mas agresivos , daría lugar al tormento , a la relajación, al brazo secular y de ahí  a la hoguera.

 

 

 

 

NOTAS

 

(1) Los Zegríes,  proceden de Fez, sus ascendientes aparecen en el reino de Granada en el siglo XIV cubriendo la defensa de Ronda donde se significaron como  uno de los grandes linajes nazaríes. Junto a otros de rango social similar, protagonizaron los momentos clave de la guerra civil de la Granada musulmana, la conquista cristiana después y la posterior toma de partido en los conflictos entre la Corona y los moriscos. en la Guerra de las Alpujarras de 1570.

Los Zegríes, se pusieron inicialmente del lado de los  granadinos opuestos a pactar con los reyes castellanos, sin embargo después de la toma de Granada, el cabeza del clan Muhammad el Zegrí  es bautizado nada menos que por el Cardenal Cisneros, con el nombre de Fernández el Zegrí, convirtiéndose en  un destacado colaborador político y militar de la Monarquía católica. Uno de sus hijos, Pedro Fernández el Zegrí, bautizado junto a su padre, casa ,como otros muchos nobles nazaríes, con una noble llamada Mencía López de Zúñiga, hermana del Conde de Triviño,  Juan Manrrique de Guzman y Zúñiga.

Hijo de Pedro y nieto de Muhammad fue Francisco Fernández Zegrí y Zúñiga el cual participó en las expediciones militares a Vélez de la Gomera en 1525, en la expedición contra Túnez en 1555 y fue caballero 24 de Granada hasta su muerte en 1578.

Figura 10.- Solicitud y enumeración de méritos de un puesto de Gobernador y Alcalde Mayor en Nueva españa de Juan Fernández Zegrí.

Los Zegríes mantuvieron de manera constante sus servicios a la Corona. Juan Fernández Zegrí y Zúñiga Dávila, hijo de Francisco y bisnieto de Muhammad solicita al Rey  una gobernación y una alcaldia Mayor en Nueva España. En su solicitud relata sus servicios a la Corona y los de su padre Francisco Fernández Zegrí y Zúñiga. En su caso cinco años en Flandes, cuatro años en las galeras de S.M. y después en 1619 Comisario de infantería  y por nombramiento directo del Rey guarda Mayor del Marqués de la Algava. La trayectoria posterior de los Zegrí acaba en otros derroteros distintos de los méritos bélicos, si bien aún entrado el siglo XIX aparece entre los descendientes de Muhammad el Zegrí algún que otro general.

Para cerrar esta incursión en el linaje  del morisco afincado en Toledo, Jaime Zegrí  y hacer un balance de la trayectoria de los Zegríes católicos , digamos que hacia 1831 (11 de Diciembre) nace en Granada Juan Nepomuceno Zegrí Moreno, hijo de Antonio Zegrí Martín , médico, y Josefa Moreno Escudero, cuya juventud transcurre en el Seminario granadino, siendo ordenando sacerdote en la Catedral de Granada, y fundador de la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad, institución que le llevó a graves quebraderos de cabeza y choques con la Justicia, que no comentaremos aquí por falta de espacio.

Figura 11: Juan Nepomuceno Zegrí Moreno, sacerdote fundador de la Congregación de Hermanas Mercedarias de la Caridad en Granada.

 

Como quiera que sea esta rama del linaje de los Zegrí radicó desde mediados del XVI en Campillo de Arenas (Jaén), donde, en 1551 se crea un mayorazgo del matrimonio de Juan Tavera el Africano e Isabel Cegri, cuya hija Maria Tavera Cegrí se se casa con Francisco Ladrón de Guevara, inaugurando unas preferencias matrimoniales con los Guevara y los Ladrón de Guevara que se prolongará en el tiempo hasta el siglo XX,  todo en el marco de Campillo de Arenas.

 

NOTAS

(1) Otras localizaciones del apellido, que constan en nuestra Base de Datos,  se extienden por Castilla, el Reino de Valencia o Almería.

Antiguo reino de Valencia:

Ana Cegrí                                     (1605)                       Buñol                    Valencia

Gaspar Zegrí                                  (1587)                     Monóvar                 Alicante

Francesc Zegrí                                (1601)                     Segorbe                  Castellón

Llois Menari Zegrí                          (1594)                     Benihazin                 Alicante

Maria Zegrí                                     (1595)                    Benihazim               Alicante

 

Granada/Andalucía

Jose Zegrí Pérez Guerrero              (XVII)                        Granada                  Granada

Gonzalo Zegri De Berrio Peralta     (1597)                      Granada                   Granada

Pedro Zegri de Berrio Peralta          (1594)                      Granada                   (Granada)

Juan Antonio Zegrí                          (1784)                      Pinos del rey            Granada

Antonio José Zegri Almerique         (1784)                      Pinos del rey            Granada

Leonor Abencegrí                            (1571)                       Almería                    Almería

Luis Hernández Zegrí                       (1581)                       Palma del Río          (Córdoba)

Domingo Ruiz el Cegrí                     (1581)                       Palma del Río           (Córdoba)

Castilla-La Mancha

Francisco Cegrí Gallego                    (1557)                       Aldea del Rey            Ciudad Real

Jorge López Cegrí                             (1610)                        Aldea del Rey            Ciudad Real

 

(2) La reo es una morisca granadina de apellido Zarco, que muta en femenino a Zarca. Mas de 320 moriscos de nuestra Base de Datos lleva ese apellido, en pocas ocasiones con la forma Benzarco o Abenzarco. Se trata de un apellido que alude a una característica física (Laqab), la del color de  los ojos zarcos o azules y está extendido desde Granada, hasta Murcia, pasando por los granadinos residentes en Castilla y que permanecieron en localidades de Ciudad Real o Albacete después de la expulsión de 1610.

1626………………………………………Socovos………………………………… 1……………………………………….Albacete

1626…………………………………….. Almodóvar del Campo………  3……………………………………… Ciudad Real

1628……………………………………… Tobarra………………………………… 4……………………………………… Albacete

1629……………………………………. Granada…………………………………  2……………………………………..Granada

1622……………………………………. El Valle…………………………………..   1……………………………………..Granada

1635……………………………………. Villanueva de los Infantes ….  4………………………………………Ciudad Real

1645…………………………………… Villanueva de los Infantes….. 3………………………………………..Ciudad Real

1668…………………………………..  Granada………………………………….. 1……………………………………..Granada

1739……………………………………. Granada………………………………….. 1……………………………………..Granada

 

También en los libros Parroquiales de las colonias americanas aparece este apellido entre los viajeros y residentes.

 

1630………………………………….. Miguel Hidalgo………………………..3……………………………………..México

1683………………………………….  Lima……………………………………………5…………………………………… Perú

1739…………………………………   Granada…………………………………… 2…………………………………….Granada

1760………………………………..   Toluca……………………………………….  5………………………………………México

 

(3) La aparición de los llamados «familiares» del Santo Oficio constituyó un instrumento básico en su lucha por la ortodoxia religiosa. Derivados de la Inquisición Medieval, a comienzos del siglo XVI se consideraban dos tipos de familiares, los «criados» de inquisidores o ministros y los «familiares armados» diseminados por las ciudades. Pero a mediados del siglo XVI la inquisición se ruraliza y los familiares se extienden a los pueblos. Su número crece en el siglo XVI e inicios del XVII, disminuyendo al finalizar el XVII y en el XVIII hasta desaparecer con los Borbones, a la vez que disminuía la importancia del Santo Oficio.

Los hubo en Castilla, Aragón, Cataluña, Valencia o Navarra, más en la llamada Corona de Aragón que en la Corona de Castilla. Debían tener buena conducta y reputación social, exclusión de oficios mecánicos y no ser ni nobles ni extranjeros. En la Castilla rural, un familiar podía ser un labrador rico en busca de prestigio y cargos municipales, para quien la obtención del cargo era una demostración implícita de su «pureza de sangre» y de la de sus descendientes. Sin embargo se intentó que no fuera el cargo un puente para obtener otros mejores, y así en las Cortes de1553 se establece que ningún familiar pueda ser juez, baile o notario. Un familiar, pues, era un cargo bastante inferior a un corregidor inquisitorial. ( José Luis García de Paz: «Rastro de la Inquisición en Tendilla» ( En: http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/depaz//mendoza/tinquisidor.htm.)

 

 

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