Mercedes GARCIA ARENAL: «Inquisición y moriscos: Los procesos del Tribunal de Cuenca».
» De lo frágil que era esta convivencia, del constante estado de tensión que hacía surgir incidentes y choques ante el menor pretexto, es bien significativo el relato siguiente: En la plaza de Corral de Almaguer, una morisca llegó a un carro que vendía peras con la intención de mercar media libra, pero viendo allí un grupo de hombres forasteros titubeó, temiendo acercarse y..

Figura 1: Plaza de Corral de Almaguer.
«Uno de ellos le dixo: lléguese la perra que no la an de comer y esto lo dijo porque la morisca no quería llegar porque avía tanta gente y estando desta manera llegaron dos hombres que eran moriscos y el uno de los que era un hombre de buen cuerpo vestido de un sayo negro e una capa parda y el que le acompañaba tenia una cuera vestida acuchillada e una caperuça montera.
E el hombre del sayo prieto e capa parda y mas moço dixo: señores no hagáis burla de los probes, dejadles tomar su mercadería que tan buena es ella como vos.Y en esto respondió uno de dichos hombres segadores que estaban junto al carro: que habláis perro, miralo hablar, que aquí no le dice nadie mal, y el dicho hombre morisco dijo: a quien llamáis perro, que es mejor mi ley que no la vuestra. En esto pasaba el alcabalero que al oír al morisco dice: que decís perro, este repite lo que ha dicho, pasan a las manos y acaban el hombre del carro,el alcabalero y los dos moriscos prendidos por la justicia, que entregará a los dos últimos a la Inquisición».
ADC.Leg.252.3403. Año1572.

Figura 2: Carreteros castellanos vendiendo mercancía
COMENTARIO DEL AUTOR:
El breve resumen de los hechos que comenta García Arenal, condensa con claridad los conflictos y la posición social de los moriscos de Castilla, especialmente los granadinos. De Corral de Almaguer, en la Provincia de Toledo, fueron expulsados un total de 130 personas correspondientes a 26 casas . La mayoría granadinos, aunque es posible que el pueblo contara también con moriscos de los «antiguos», dada su cercanía los núcleos de Toledo. La capital sumaba con 4.128 moriscos, Ocaña 1.755 o Maqueda que contaba con 411. De manera que no podemos obviar la fuerte presencia en la vida cotidiana de esta zona de las comunidades e individuos moriscos. ni el impacto de sus relaciones con los cristianos viejos. Veamos algunas de las evidencias derivadas de los hechos de esta historia:
1.- Los segadores cristianos que están en la plaza en torno a los carros que venden fruta, son tradicionalmente un grupo parte de los niveles mas bajos en la escala social de la economía campesina, no solo por lo duro de su trabajo, sino porque en su mayoría eran seminómadas estacionales-iban tras el avance de las cosechas-y estaban contratados eventualmente por el tiempo que duraba la recolección. Sin embargo, se permiten considerarse «superiores» socialmente a los moriscos de Corral de Almaguer, pese a que si atendemos a la descripción de su indumentaria que hace el auto inquisitorial, algunos de aquellos debían gozar de mejor posición económica que los pobres segadores. El motivo de este sentimiento de superioridad no es otro que el religioso. Llamar perro a un morisco no alude a su posición social o su aspecto, sino a la certeza de que los segadores están ante «otros» no cristianos.
2.- El morisco Lorenzo Hernández, no tiene empacho en pedir explicaciones a los que habían insultado gravemente a la joven compradora morisca, ni siquiera ante el recaudador de las alcabalas. Si bien la morisca, que recela del grupo de hombres duda, probablemente temiendo lo que va a ocurrir, Lorenzo no parece sentirse inseguro ante extraños en su propio pueblo.
3.- Una pelea de estas características, sin sangre por medio, no habría tenido la menor repercusión de haberse producido entre iguales, sin embargo nadie acaba ante la justicia salvo los dos moriscos los cuales terminan ante la Inquisición, seguramente expuestos a consecuencias mas que graves.
4.- Es de destacar el hecho de que cuando Lorenzo, el morisco, interpela a los segadores, introduce un concepto de clase.»No hagáis burla de los probes», dice, o en otra interpretación, no abuséis de los que son mas débiles, pues una muchacha, sola y morisca, sin duda estaba en situación de debilidad ante los insultos del grupo de arrieros y segadores cristianos.
5.- Parece que la identificación de las mujeres moriscas por la indumentaria y el gesto, debía ser fácil a los cristianos viejos. El aspecto de la joven morisca y el «recato» en acercarse a un grupo de hombres de mala actitud, no dio lugar a dudas a los segadores: era «una perra morisca».
6.- Para terminar, algunas palabras sobre el asunto de la » identificación» del morisco. En este caso, igual que en el caso de la muchacha morisca, los carreteros y segadores identifican a los dos moriscos que vienen hacia el grupo, probablemente por su indumentaria y aspecto. En apariencia, uno de los dos moriscos viste como cualquier cristiano viejo de Toledo, una cuera o coleto acuchillado y sobre la cabeza una caperuza o gorra montera.

Figura 3.- Cuera o coleto acuchillada.
Verdugo con jubón con mangas folladas y encima una cuera. 1540-45. Martirio de Santa Inés, Juan Vicente Masip, Museo del Prado, Madrid (detalle).(En: Historia de la indumentaria española, medieval hasta el siglo XVIII) https://opusincertumhispanicus.blogspot.com/2018/03/la-montera.html

De uso general, llevaba una visera y se elaboraba en tela, paño, o en clases sociales altas, en seda
1564-1586. Frescos. Palacio de D. Álvaro de Bazán, Viso del Marqués, Ciudad Real (detalle).(En: Historia de la indumentaria española, medieval hasta el siglo XVIII)https://opusincertumhispanicus.blogspot.com/2018/03/la-montera.html