Luis de Toledo, morisco expulsado a Argel, intenta el favor real para salir de Berbería

 

 

Copia de Capítulo de carta de Don Gaspar de Castellví, gobernador de Menorca para el Vicecanciller de Aragón, escrita en Ciudadela a 23 de Mayo de 1613.

 

«Llegó a esta isla una saetía francesa cuyo patrón es Gaspar Goyo y sobre cargo della el capitán Phelippe Blancon, de la ciudad de Marsella, el cual me ha hablado con grande secreto diziéndome que en Argel hay ciertos moriscos de los que fueron hechados de España muy ricos, que viven christianamente, parte de los cuales le han comunicado que ellos quieren vivir y morir como buenos christianos y que para hacerlo como desean han determinado huirse con dos navíos que de propio dinero compran con achaque de mudar el domicilio en otros lugares de Berbería, y que en ocasión de tal cargarán la riqueza que tienen y serán de número entre hombre y mujeres y niños hasta cuatrocientas almas, la cabeza de los cuales se llama Don Luis de Toledo, éste le ha ofrecido que si buelve allá para ayudarles a esta empresa dará forma en que huyan cuarenta o cincuenta cautivos christianos de rescate y mas si se puede solo que les traiga en tierras de christianos con dichos navíos pidiéndome a mi favor para hazerlo y sacar estos cautivos por medio dellos, y diciéndole que favor había de ser el mío, me ha respondido que solo el darle puerto en caso de buen succeso hasta que su Majestad mande señalar a los moriscos (que como buenos christianos intentan huirse) parte donde poder estar y habitar por este servicio en sus reinos ,como no se irán en tierras de su santidad o del Duque de Florencia.

Hame parecido que para el intento tan bueno como es el sacar por este medio cautivos christianos del peligro y trabajo en que están y ayudar al de los moriscos que dan muestras de bueno, no será de mucho darles seguridad de puerto hasta tener la dicha resolución de Su Majestad y assí se ha ido a intentar esta empresa. Vuestra señoría Ilustrísima, como atan prudente me la haga en mandarme dar aviso por todas la vías con brevedad que el caso pide, si viniendo este capitán Balcon que es hombre muy honrado y deseoso de hazer servicios a Su Majestad, con estos moriscos y cautivos será bien les consienta y de puerto seguro por este servicio, hasta tener la resolución susodicha, con la que a Vuestra señoría Ilustrísima paresciere darme sobre ello, porque la siga en todo como es razón.

 

 

 

Respuesta del Consejo de Aragón de 22 de Junio de 1613. Agustín Villanueva

«Con un capítulo de una carta que el Gobernador de Menorca ha escrito al Vicecanciller sobre algunos moriscos que hay en Argel que quieren vivir y morir como buenos christianos.

«Ordénese al Gobernador de Menorca que los admita sin hacerles agravio y habiendo recogido los cautivos christianos deje ir a los moriscos a donde quisieren como no sea España» 

 

COMENTARIO DEL AUTOR

Cuando el Gobernador Gaspar de Castellví, califica al grupo de moriscos de Luis de Toledo, expulsados a Argel,   «como buenos cristianos intentan huirse» y que será  » un intento tan bueno  »  » ayudar a los moriscos que dan muestras de bueno», está sin quererlo poniendo al desnudo la sinrazón del proceso de expulsión y la dudosa legalidad de aplicar la ley sobre sujetos colectivos. Pues si tan buenos cristianos son los moriscos que supuestamente contactan con el marino francés para pedir el favor real, es de lógica preguntarse si la razón por la que fueron expulsados no fueron  precisamente su apostasía y reincidencia en la fe islámica.

Mas bien habría que pensar que el capitán francés, Phelippe Blancon, tenía algún interés menos piadoso y mas crematístico, en que salieran los moriscos «muy ricos que viven cristianamente»  ( ricos y cristianamente, en éste orden) y que «cargarán la riqueza que tienen». El mismo cinismo que manifiesta la carta de Gaspar de Castellví, por cuyo tono epistolar podría deducirse que estos moriscos fueron de su voluntad a Argel, y ya no les gustaba, o bien que fueron los argelinos quienes se  llevaron a la fuerza a los cuatrocientos moriscos que encabeza Luis de Toledo.

El vicecanciller de Aragón, Agustín de Villanueva pone las cosas en su sitio:  una vez rescatados los cristianos cautivos, que se marchen a donde les parezca los moriscos ( cosa que podían hacer desde Argel, pues no eran cautivos) pero de ninguna manera a cualquier lugar de España.

 

 

 

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