
Figura 1: Rótulo de la calle de la Morería, en Villanueva de la Jara, Cuenca.
El artículo que comentamos, del que se reproducen los párrafos que siguen y que hacen referencia a los tres moriscos que encabezan el título, ( Luis Fajardo, Luis de Córdoba y Luis Ramón), forma parte del trabajo de Juliana Toledo y Sebastián Hernández (1) referido a los expedientes notariales de un grupo mas amplio de los moriscos de Villanueva de la Jara.
El período en el que se registran las referencias a este grupo de moriscos, se mueve entre la década de los 70 del siglo XVI y los años previos a la expulsión de 1610/11 desde que llegan a la villa los primeros deportados granadinos, exhaustos por las consecuencias de la guerra de las Alpujarras y el duro camino al destierro1. Es un período de apenas cuarenta años lo que dura su estancia, aunque en el caso de algunos de ellos como Luis de Córdoba, se trata de un lapso de tiempo mas corto, pues en 1594, él y su mujer Juliana de Benavides afirman llevar ocho años en la villa.
Sorprende en primer lugar la capacidad de los deportados de reorganizar sus vidas en el destierro. Rápidamente se concentran para mantenerse como grupo en un barrio, (La Morería), reproduciendo de esa forma una organización social que recordaría a la que mantuvieron en sus pueblos de origen del Reino de Granada. Con la misma celeridad emprenden la labor de aplicarse en su nuevo destino a sus oficios, así que, apenas unos años después, los encontramos alquilando o comprando propiedades y casas para ganarse la vida trabajando campos y huertos. Ese esfuerzo por adaptarse y prosperar, parece ser recibido con complacencia por la población de Villanueva, pues la totalidad de las tierras, que empiezan a trabajar y hacen producir los moriscos, es alquilada o vendida por los vecinos jareños. Al contrario, al margen de las muchas veces reales pero también estereotipadas suspicacias religiosas o culturales, la llegada y asentamiento de los granadinos supone un impulso a la economía, la actividad y la demografía de las localidades a donde eran alistados.
Este impulso muestra el dinamismo de este grupo social, su laboriosidad y destreza en el trabajo, pues, fijémonos como la mayoría del grupo ya explota el codiciado azafrán, cultivan el trigo candeal, la vid y los olivos. Según cuenta Francisco Moreno Díaz, en su trabajo sobre los moriscos manchegos (2) algunos de ellos tiene un apreciable capital que declaran en el momento de la expulsión a la hacienda real.(3) Es el caso de Gaspar Fajardo a quien se atribuye una hacienda estimada en la respetable cifra de 1.271´7 ducados ( 476.875 mvds.). Junto a Gaspar, se contabilizan unas cuantas familias que podríamos calificar de acomodadas, ( Luis Fajardo, Luis de Córdoba, la viuda Pagán, Isabel Gómez, Juan de las Cuevas, Mateo de Baena y Gonzalo Martínez) todos ellos por encima de los 100 ducados de hacienda.
Otro aspecto digno de comentar es la adaptación a la agricultura y el clima manchegos. La mayoría poseen o alquilan campos para sembrar, como ya se ha mencionado, el muy manchego azafrán, cuya cosecha supone en sí mismo un pequeño capital para la familia, y cuyo cultivo y mantenimiento justifica el curioso detalle de alguno de los moriscos que poseen en multipropiedad las herramientas tradicionales usadas en las trampas para acabar con las plagas de topos que atacan las preciadas cebollas del azafrán. Las actividades agrarias se complementan con otro tipo de habilidades muy comunes entre los moriscos. Vemos por ejemplo a Luis de Córdoba, cuyo apellido y el de su esposa, ( del linaje de los Benavides), son de cierto renombre entre los moriscos de Granada. Luis compagina su negocio de tienda con la joyería y, a lo que se ve en los registros notariales, con otras actividades agrarias. También entre los deportados era común la arriería, quizás debido a la larga tradición de albeitares y la cría de animales, que permitieron convertir a los moriscos del reino en una imprescindible medio para el transporte y las comunicaciones en todo el territorio de la Corona.
Cuando en 1610 llega el mazazo de la expulsión, los moriscos se apresuran a convertir sus propiedades y cosechas en dinero de bolsillo, necesario para afrontar un viaje tremendamente incierto y la futura recuperación en el lugar a que los hubiera de llevar el nuevo destierro. Las disposiciones testamentarias y los registros notariales de operaciones de ventas, muestran como deben de marcharse vendiendo la cosecha en campo. Hoy es difícil evaluar la desaparición de algo menos de 1/3 de la población de Villanueva de la Jara, pero sin duda debió tener un fuerte impacto en la economía y el progreso de la villa, siendo como era la morisca, una población joven, demográficamente en auge y con demostrada capacidad de explotar los recursos de la comarca. (4).
Finalmente, los documentos notariales de los tres moriscos que citamos, recogen las donaciones que recibe de ellos el licenciado Don Pedro de Hortuvia, cura párroco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Luis de Córdoba le cede la cosecha de azafrán, amén de los artilugios de captura de los topos que comparte con Matías de Tébar.Todo el beneficio monetario de lo cual habrá de ser aplicado a misas por su ánima. Otro tanto hace con su azafranar Luis Fajardo, sin que en este caso se especifique ninguna aplicación religiosa del beneficio. Por último, Luis Ramón, poseedor igualmente de un sembrado de azafrán, no parece proclive a donarlo y vende sus propiedades a otros vecinos cristianos viejos de Villanueva.
Estas donaciones a la Iglesia o sus miembros por los moriscos granadinos que se encuentran en trance de ser expulsados , la hemos visto también en los «antiguos» del Valle de Ricote, en operaciones legalizadas ante notario apenas unas horas antes de los embarques. En muchos casos suponían los otorgantes que podrían evitar la expulsión «in extremis» o que podrían retornar a sus hogares en un plazo mas o menos breve de tiempo, por lo que las donaciones a la Iglesia o a los párrocos se hacían condicionalmente a su retorno. También se hacían donaciones a cambio de conseguir la permanencia de sus hijos, los cuales quedaban bajo tutela de párrocos hasta la mayoría de edad o matrimonio.
Finalmente, y parece que este sea el caso de los moriscos de Villanueva, la donación y las mandas de misas pueden tener la intención de mostrar vínculos piadosos con la Iglesia y obtener certificaciones de buena cristiandad que los eximan de la expulsión.
» Luis de Córdoba de los naturales del reino de Granada, digo que por cuanto se entiende que su Majestad manda salir de estos reinos a todos los moriscos que hay en ellos.Y tiene dado licencia para que puedan vender sus bienes muebles y sembrados y componer sus deudas. Y atento que yo tengo un cebadal sembrado de azafrán en término de esta villa, en el Vallejo de Iniesta linde tierras de Bartolomé Gil, y por tener duda en el viaje a donde su majestad nos quisiere llevar y los peligros que el camino podrían suceder, para en caso que la salida de esta villa al dicho viaje tenga efecto, es mi voluntad de aplicar como por la presente aplico para mi ánima el dicho sembrado de azafrán, el cual quiero que desde el día que saliese de esta villa y no antes, tenga pago y disfrute el Sr. Don Pedro de Hervías, cura propio de la parroquia de esta villa, al cual le hago gracia y donación.El fruto que recoja lo convierta y haga decir misas por mi ánima. Así mismo le hago donación de los instrumentos que tengo para matar topos en que tiene parte Matías de Tébar.


Figura 2: Instrumentos tradicionales de captura de los topos en los campos de azafrán de los moriscos de Villanueva de la Jara.
Luis Fajardo, de los naturales del Reino de Granada, digo que por cuanto su majestad por sus reales mandos y cédulas, tiene dado licencia a todos los moriscos de La Mancha que se quisieren ir lo hagan, y para el tránsito puedan vender sus bienes, porque pudiera suceder que expresamente mandase salir, como ha mandado salir a los moriscos del Reino de Murcia.Y por cuanto yo tengo sembrado de azafrán un olivar mío propio en término de esta villa,a la mano izquierda de la senda que llaman de rio Jaén, linde Francisco de Sepúlveda y Bernardino Muñoz. Y para que si la salida de dicho viaje, así voluntaria como forzosamente tenga efecto, es mi voluntad de aplicar para mi ánima dicho sembrado, al cual quiero tenga y posea el Dr. Don Pedro de Hervías, cura propio de esta villa desde el día que yo saliese de esta villa.

Figura 3: Calle de la Morería de los moriscos granadinos de Villanueva de la Jara, Cuenca
Luis de Ramón de los naturales de Granada, vendo a Baltasar Martínez, escribano, 6 almudes de trigo sembrado en la Cañadilla de Don García, en tierra de Navarro, sastre..132 reales en moneda de plata…vendo a Juan García de la Casa 1 almud de candeal que tengo sembrado en tierra propia en el cebadal que tengo a mano izquierda del camino de Casasimarro y tierra de Martín de Valera y azafranar mío…303…e 3 reales de a 8…1 real de a 4…y 1 real de a 2.» (1)

Figura 4: Campos de Azafrán de Villanueva de la Jara
1.- Toledo Algarra, Juliana y Hernández de Luján, Sebastián : » Los moriscos de Villanueva de la Jara». en Blog de las gentes de Valdemembra. Agosto, 2021.
file:///C:/Users/Usuario/Desktop/MORISCOS%20DE%20VILLANUEVA%20DE%20LA%20JARA.htm
2.- Moreno- Díaz del Campo, Francisco: «Los moriscos de La Mancha: Sociedad, economía y modos de vida de una minoría en la Castilla moderna». En Biblioteca de la Historia. CSIC 2009.
3. Valor de las Haciendas de los moriscos en 1610, estimadas para la recaudación de Las Mitades.
MORISCO CAPITAL EN DUCADOS
Gaspar Fajardo 1.271,7
Luis Fajardo 434,3
Luis de Córdoba 433,3
Isabel Pagán 213
Isabel Gómez 154
Isabel González 197
Juan de las Cuevas 136
Mateo de Baena 130
Bernardino Muñoz 123,4
Gonzalo Martínez 106,2
Luis Ramón 75,2
Leonardo de Quesada 101,2
Miguel de Vera 77,6
Pedro Enríquez 72,4
Miguel Fajardo 70,7
Pedro de Bernardo 65,8
Juan de Albaycin 59,8
Diego de Almodóvar 25,3
Mateo de Baena (menor) 44,6
Fernando de Alarcón 40
María Ramón 30
Gonzalo Fajardo 16,8
Leonardo Gómez 16,4
Rodrigo Fajardo 15
Luis de Almodóvar 12
Leonardo Gómez 6
Diego de Quesada 3
Otros moriscos citados en (1) y alistados en Villanueva de la Jara
Juliana Benavides
Juan de Almodóvar
Luis Martínez
Juan Pérez
Fernando Enríquez
4.- Henry Lapeyre proporciona la cifra de 66 casas para los moriscos que son expulsados de Villanueva de la Jara, con un total de 340 personas, lo que convertía la villa en una de las que albergaba mayor población morisca en Cuenca, excepción hecha de San Clemente ( con un total de 468 expulsados ), Huete (363 expulsados) y Villaescusa de Haro y Rada de Haro ( en torno a 130 cada una de ambas villas).